En virtud de su compromiso con la conservación, la investigación y la difusión de la memoria pedagógica, así como con la historiografía de sus colecciones patrimoniales, el Museo Pedagógico Colombiano presenta como pieza del mes la calculadora ‘Sharp modelo EL–5100’. Este objeto, pertenece a la colección de implementos escolares para la enseñanza de las matemáticas, y representa un testimonio material de la evolución tecnológica y su impacto en la sociedad. Anteriormente, la calculadora perteneció a Carlos Eduardo Vasco Uribe, destacado maestro y matemático colombiano, quien fue una figura clave en la Renovación Curricular que reestructuró el sistema educativo y reorganizó el Ministerio de Educación Nacional en 1978.

Desde hace tiempo, el ser humano ha tenido la necesidad de desarrollar mecanismos para agilizar procesos como los cálculos matemáticos; de acuerdo con ello, la calculadora no es una herramienta nueva, sino un instrumento que ha evolucionado con el tiempo y, que tiene como antecesor el ábaco. Etimológicamente, la palabra ‘ábaco’ proviene del griego abax, que significa tabla de calcular, y es considerado como el primer artefacto para realizar cálculos aritméticos —suma, resta, división y multiplicación— (Mhi, s.f.). Sin embargo, no se tiene un registro preciso sobre cuándo o quién lo inventó, pero hasta el siglo XVII se consideró como la herramienta más cercana a una máquina para calcular.

Posteriormente, surgieron dispositivos más avanzados, como la máquina aritmética o el reloj calculador inventado por el matemático alemán Wilhelm Schickard en 1623. Diseño que solo se conoció hasta el siglo XX, ya que, no se conservó ningún modelo original de la época. Este ‘reloj’ contaba con un mecanismo de once ruedas dentadas completas y seis incompletas, que permitían hacer cálculos automáticos, como sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. (Guijarro, 2019)

En el mismo periodo de tiempo, el inventor francés Blaise Pascal creó una calculadora mecánica en 1642. Conocida como La pascalina, era una caja rectangular que, contenía ruedas dentadas y engranajes conectados entre sí, de modo que, cuando una giraba completamente sobre su eje, hacía avanzar un grado a la siguiente. En total, el número de ruedas eran ocho: seis para los números enteros y dos en el extremo izquierdo para los decimales. Estas ruedas estaban marcadas con números del 0 al 9 para representar el sistema decimal de numeración (Universidad Deusto, s.f).

A pesar de ello, esta máquina tenía ciertas limitaciones, ya que, solo realizaba sumas y restas. En consecuencia, el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz la perfecciono en 1694, para que también, fuera capaz de multiplicar y dividir. Asimismo, se considera como hito suyo haber logrado que La pascalina extrajese raíces cuadradas. Luego, en 1706 Leibniz creó otra máquina calculadora, nombrada Calculador escalonado (Molina, 2018).

Durante la primera mitad del siglo XX, en 1939 los inventores estadounidenses Samuel Williams y George Robert Stibitz crearon la Calculadora de Números Complejos (CNC), una máquina capaz de sumar, restar, multiplicar y dividir números complejos. Posteriormente sería conocida como el ‘Modelo I’ de los Laboratorios Bell y se le denominaría «la primera computadora electromecánica para uso rutinario». El sistema utilizaba relés telefónicos y codificaba los números decimales en grupos de cuatro dígitos binarios (bits) (Norman, 2025).

Cabe destacar que, solo hasta 1961 apareció la primera calculadora de escritorio totalmente eléctrica, creada por la empresa Bell Puch y lanzada al mercado como el modelo Anita Mk VII en Europa y la Anita Mk 8 en el resto del mundo. Este dispositivo estaba compuesto por una serie de circuitos lógicos que, en lugar de transistores utilizaban tubos de cátodo frío, una tecnología que, a mediados del siglo XX, resultó novedosa pero costosa. También, se empleó un tubo de conteo llamado ‘Dekatron’ que simplificaba el diseño del circuito de decodificación del teclado; mientras que, la pantalla tenía 12 indicadores numéricos similares a los de tecnología «Nixie» (tubos con cátodos en forma de números del 0 al 9, que se iluminaban mediante un gas). La máquina contaba con un teclado completo, similar al de otras calculadoras mecánicas de la compañía. (Nigel Tout, 2002)

Ahora bien, hasta 1972, apareció en el mercado la primera calculadora científica creada por la reconocida empresa Hewlett-Packard (HP). Su innovación principal fue incorporar circuitos integrados y LED (diodos emisores de luz). El modelo conocido como HP-35, incluía 35 teclas, que no solo agregaban funciones trigonométricas —seno (sen), coseno (cos), tangente (tan)—; sino también, funciones logarítmicas y exponenciales.
Según el recorrido histórico expuesto, es evidente que las calculadoras científicas son la más cercanas a nuestra época y aún tienen vigencia en aulas escolares y universitarias. Las marcas más reconocidas del mercado son: Casio, Texas Instruments, Hewlett-Packard, Sharp y Canon. En este sentido, se hará énfasis en la calculadora Sharp de nuestra colección.
‘Sharp Corporation’ es una empresa tecnológica japonesa, fundada en 1912 por el empresario Tokuji Hayakawa, que inició labores como un pequeño taller dedicado a la fabricación de productos metálicos. Uno de más exitosos inventos fue el portaminas ‘Every Ready Sharp Pencil’, denominación que inspiró el nombre de la fábrica.
Con el paso del tiempo, la compañía amplío su campo de producción e incursionó en el desarrollo de otros instrumentos electrónicos. Así, Sharp comenzó a destacarse en la fabricación de productos como radios de cristal (1925), hornos microondas (1960), calculadoras electrónicas (1972), fotocopiadoras (1972), calculadoras electrónicas de bolsillo (1973), células solares (1976), tecnología LCD (1991), purificadores de aire (2000), televisores de pantalla plana (2005), impresoras digitales (2005), paneles solares (2005), pizarras táctiles de alta resolución (2011), pantallas profesionales 8K (2018) y herramientas interactivas como Windows collaboration display (2019). Productos que han contribuido al desarrollo de la sociedad y la han consolidado como una empresa innovadora de la industria tecnológica.

De su amplio catálogo se destaca la calculadora científica de bolsillo EL—5100, lanzada al mercado en 1979. Uno de los primeros modelos que incorporó importantes innovaciones, entre ellas: el sistema de programación AER (Reserva de Expresiones Algebraicas) que almacenaba fórmulas en una memoria, y permitía introducir expresiones algebraicas (números, letras y signos de operaciones) en el mismo lenguaje plasmado en los textos escolares de matemáticas de la época. Adicionalmente, incluyó una pantalla de cristal líquido (LCD).

Esta calculadora contaba con un formato rectangular (dimensiones: 7,0 cm de longitud, 17,5 cm de ancho y 0,9 cm de grosor) integrado por 60 teclas; además, por la longitud de la pantalla, los cálculos se mostraban mediante valores numéricos, letras y símbolos de hasta 24 caracteres. Igualmente, funcionaba mediante tres celdas tipo botón ‘SR44’ (con baterías de óxido de plata) por lo que se distinguió por un diseño compacto y un bajo consumo de energía.
En síntesis, este dispositivo era utilizado para realizar cálculos complejos y operaciones científicas, y paulatinamente se extendió a nivel internacional hasta tener una presencia masiva en ámbitos educativos, profesionales, técnicos, científicos o en cualquier disciplina que requiriera el uso de herramientas para el cálculo especializado; gracias a estas, aumentó la eficiencia y la agilidad en dichos procesos.

Sin embargo, en años recientes las calculadoras han evolucionado para no solo ser una herramienta especializada, sino también, para convertirse en un recurso universal en la vida cotidiana. Al margen de su utilidad práctica, estos artefactos tecnológicos reflejan la constante búsqueda del ser humano por la eficiencia y la precisión en el manejo de datos numéricos. En un mundo cada vez más digitalizado, su esencia —simplificar y agilizar los cálculos— se mantiene vigente, adaptándose y evolucionando con cada nueva generación tecnológica. (García, 2024)
El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva la calculadora científica Sharp EL—5100, otros objetos de la enseñanza de las matemáticas; objetos para la instrucción de otras disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.
Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo) a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).
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Palabras clave: Matemáticas; Calculadoras Científicas; Sharp; AER (Reserva de expresión algebraica); Cálculos algebraicos; Funciones trigonométricas; Carlos Eduardo Vasco; Museo Pedagógico Colombiano.
Autoría: Jennifer Ximena Cruz Beltrán – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo: Museo Pedagógico Colombiano.
Referencias:
Arno Welzel. (2025). Sharp EL–5100. Recuperado de https://arnowelzel.de/en/projects/technology-museum/calculators/sharp-el-5100#
Award Recipient. (s.f). George R. Stibitz. IEEE Computer Society. Recuperado de https://www.computer.org/profiles/george-stibitz
El museo de las calculadoras. (s.f). HP-35. Recuperado de https://www.hpmuseum.org/hp35.htm
García, J. (2024). La calculadora: Un viaje a través de los números. Universidad de Mucia. Recuperado de https://www.um.es/web/atica/-/noticias/divulgatic-calculadora
Guijarro, V. (2019). La máquina de Schickard, la primera calculadora. National geographic. Recuperado de https://historia.nationalgeographic.com.es/a/maquina-schickard-primera-calculadora_13867
HP. (s.f). Calculadora científica portátil HP-35, 1972. Recuperado de https://www.hp.com/hpinfo/abouthp/histnfacts/museum/personalsystems/0023/index.html
Molina, M. (2018). La calculadora. Museo Andaluz de la Educación. Recuperado de https://www.museoandaluzdelaeducacion.es/la-calculadora/
Museo histórico de la informática (s.f.). Exposición: Evolución tecnológica. Ábaco. Recuperado de https://mhi.ws.fi.upm.es/exposicion-evoluciontecnologica-abaco-2/
Nigel Tout. (2002). Breve historia de la compleja empresa Bell Punch y sus calculadoras. Vintage Calculators Web Site. Recuperado de http://www.vintagecalculators.com/html/sumlock_anita.html
Norman, J. (2025). George Stibitz construye las primeras computadoras electromecánicas en Estados Unidos y realiza la primera demostración de computación remota. History of information. Recuperado de https://www.historyofinformation.com/detail.php?id=623
Sharp. (s.f). Historia de Sharp. Recuperado de https://www.sharp.es/acerca-de-sharp/historia
Universidad Deusto. (s.f). La pascalina. Recuperado de https://paginaspersonales.deusto.es/airibar/ed_digital/inf/intro/pascalina.html
Calculadora.org. (s.f). Agudo EL-5100. Recuperado de https://www.calculator.org/calculators/Sharp_EL-5100.html

