Bajo la premisa de continuar con el fortalecimiento de las actividades de conservación, investigación, difusión de la memoria pedagógica, historiografía de sus colecciones e identificación de la memoria escolar del país, el Museo Pedagógico Colombiano presenta como pieza del mes el ‘Almanaque pintoresco de Bristol’ –pieza que integra el Fondo de educación popular, comunitaria y alfabetización de adultos «Mario Sequeda»–, un ejemplar que representa más que una simple publicación de ‘lo popular’; por el contrario, simboliza una plataforma de difusión de la cultura, la memoria y el legado campesino.
Este curioso impreso nació en 1832 y su creador fue el químico y boticario estadounidense Cyrenius Chapin Bristol (1811–1884), cuyo rostro se inmortalizó en la portada y en el imaginario colectivo de los lectores. Su figura encarnó la imagen de un hombre que entendió, desde la primera mitad del siglo XIX, el poder de la información práctica para conectar con grandes audiencias. De este modo, aquel pequeño libro de color intenso comenzó a ganar un notable significado enmarcado en los procesos sociales, económicos y culturales de su tiempo.

Inicialmente su intención era totalmente comercial. Según Jiménez (2021), se publicó “para promocionar un jarabe tónico de zarzaparrilla y divulgar consejos que su creador creía que le hacían falta a la gente” (párr. 7). Sin embargo, el propósito de la cartilla se transformó, puesto que sus contenidos no solo eran publicitarios, sino también ofrecían información útil y atractiva: fases lunares, datos astronómicos, pronósticos climáticos, fechas para realizar labores agrícolas y consejos prácticos. Así, el Calendario Bristol se convirtió en un elemento significativo del ámbito cultural, que paulatinamente lo llevó a posicionarse como una herramienta esencial para poblaciones con acceso limitado a la información. Por tanto, este librillo de color naranja fue un recurso para la alfabetización en zonas rurales.
Este pintoresco almanaque se publica ininterrumpidamente desde hace 194 años y se han impreso más de un millón de ejemplares para las ciudades y los campos de Colombia, por lo que se considera que ya es parte de la historia nacional.

Como señala Gómez (2015), los contenidos de la ilustrativa cartilla incluían consejos sobre el modo de cortar las plantas y la mejor fase lunar para hacerlo; especialmente se destacan las recomendaciones en relación con los tiempos más productivos para desarrollar las tareas de la siembra, la pesca y la cosecha. Adicionalmente, contiene información sobre las festividades católicas, el calendario litúrgico, la posición de los planetas (calculada según cada país de distribución), las estaciones climáticas y predicciones de las mareas para cada mes. Sus páginas también dan espacio para el horóscopo, el calendario para el cuidado del cabello, datos curiosos, chistes, frases célebres e, incluso menciona datos de interés histórico (párr. 3).

Si bien se resalta su utilidad práctica, el calendario empezó a ganar una dimensión simbólica. En un mundo previo a la revolución digital y con escasos medios de comunicación en regiones apartadas, este elemento no solo transmitía datos, sino que estableció un puente entre lo local y lo global, entre la tradición y la modernidad. Por ello, es un compendio de sabiduría popular que, además, resultó muy práctico para ser portado con facilidad, debido a que, se diseñó como un librillo de bolsillo.
Hoy, en plena era digital, el Almanaque Bristol continúa publicándose y siendo consultado. Su extensa difusión radica tanto en la información que ofrece como en el valor simbólico que ha representado: la memoria del campo, la relación con la luna, el respeto por los ciclos naturales y el entendimiento del mundo desde lo cotidiano. Así, el Bristol describe una visión cultural única, pues cada edición anual es un reflejo de las preocupaciones, los valores y los intereses particulares que guardan relación entre lo humano, su entorno, su cotidianidad y sus cosmovisiones. Estas relaciones son dinámicas y, a pesar de ser susceptibles a la transformación, siempre serán fundamentales para comunidades de pescadores, agricultores y amas de casa, entre otros.

Ahora bien, el Almanaque fue publicado en 1832 por el laboratorio ‘John I. L. Bristol’ con sede en Nueva York. Sin embargo, en 1850 el farmacéutico cedió sus derechos a la compañía de artículos de perfumería y pastillas “milagrosas” ‘Lanman & Kemp-Barclay & Co.’, que lo utilizó para promocionar sus productos en otros países del mundo. Así, se extendió por otras regiones de América Latina como Ecuador, Venezuela, y Perú, y alcanzó una alta popularidad en Colombia, donde tuvo una acogida significativa. Al respecto, en el territorio nacional la compañía comenzó a comercializar productos insignia, como el agua de Florida y el jabón de tocador Reuter.
En nuestro país, el almanaque Bristol cobra gran importancia en la época navideña; cada diciembre, su llegada a tiendas y plazas de mercado anuncia el cierre del año y es un preámbulo para el inicio de un nuevo ciclo agrícola y vital. Diferentes testimonios dan cuenta de ello:
Crecí viendo en mi casa el Almanaque Bristol […]. Desde muy chiquitita y durante muchos años de mi vida nunca faltó en casa de mi abuela y posteriormente en las nuestras y en la de nuestros nietos y desde que era niño leía cada año la publicación ya que mis abuelos la compraron […]. (El Tiempo, 27 de diciembre de 2021, párr. 12)
Dicha declaración evidencia su impacto cultural, que, tras casi dos siglos de existencia, sigue vigente mediante publicaciones continuas que son ampliamente consultadas.
Como se referenció, el almanaque se comercializa en mayor medida en la época decembrina; sin embargo, todo el año está en circulación y su valor en el mercado oscila entre los 3.000 y los 5.000 pesos colombianos. En Colombia, las ventas son cercanas a los 500.000 ejemplares anuales y el 40% de las ventas están concentradas en Bogotá, pero el secreto para llegar a varios rincones del país ha sido su comercialización por parte de distribuidores como droguerías, tiendas de barrio, misceláneas y vendedores informales. Para el transeúnte del centro de la capital, es común ver puestos ambulantes donde se pueden comprar estos legendarios calendarios. De acuerdo con Pabón (2023):

El Almanaque de Bristol es de tradición campesina y rural, nosotros venimos de esas familias. […] Muchas tiendas siguen dando el Almanaque como un calendario, es muy tradicional desde el siglo XIX y, en ese sentido, lo que más permite que sea tan conocido y famoso en el campo colombiano es esa tradición y, sobre todo, que es un pequeño libro o catálogo sumamente fácil de leer. (párr. 5)
Desde una perspectiva pedagógica, consideramos que el Calendario Bristol ha desafiado las metodologías del sistema educativo formal para establecer una estructura para la instrucción a partir de la cotidianidad de los pobladores rurales. Con el objetivo de dar solución a las necesidades sociales, económicas, ambientales e incluso dar sentido a sus visiones de mundo, el almanaque ha prevalecido como una herramienta didáctica que otorga significado a múltiples actividades que suelen estar entre lo invisible y lo marginado. Por ende, este texto reconoce el valor de la vida rural en relación con algunos componentes prácticos de la agricultura, la astronomía, la astrología y la numerología, saberes que en el contexto referido pueden hacer parte del campo educativo. A pesar de su informalidad, los contenidos del Bristol están planteados desde un lenguaje accesible que refleja otras formas de comprensión del espacio y el tiempo en los lugares geográficos para los que fue calculado. Dichos saberes, sin ser netamente académicos, no solo permiten acercarse a distintos conocimientos, sino también interpretar la realidad.

Una lectura global del calendario nos obliga a indagar sobre las dinámicas en que se construye el mundo a partir de las otredades y tener apertura a otras dinámicas de educación. En conclusión, el formato editorial del Bristol vinculó ciencias, creencias populares, observación de la naturaleza, tradiciones orales y la vida diaria. Por todo ello, su relevancia fue saber transformarse de forma gradual en una solución creativa que respondió a un desafío pedagógico común: el desarrollo de estrategias de educación que tuvieran fuerte incidencia en la vida cotidiana de las personas que habitan entornos rurales. Aunque su intención original era comercial, al adaptarse a países de habla hispana ha logrado resistir al tiempo, ya que integró conocimientos de diferentes comunidades y encontró conexión con ellas.
En consecuencia, el calendario se consolidó como un artefacto icónico que combinó cosmovisiones, saberes y diversos sistemas de creencias –culturales– fuertemente arraigados. Por otra parte, ha sido un transmisor de tradiciones para generaciones enteras de colombianos, quienes encontraron un formato común para la instrucción y la alfabetización práctica asociado con sus propias realidades.

El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva el ejemplar del ‘Almanaque pintoresco de Bristol para el año de 1999. Calculado expresamente para la República de Colombia’, otras publicaciones sobre educación popular y alfabetización de adultos; objetos para la instrucción de diferentes disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.
Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo) a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).
Igualmente, los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales de Facebook: https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/, Instagram: https://www.instagram.com/museopedagogicoupn/?hl=es, y a explorar nuestra página web: http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.
Palabras claves: Almanaque Bristol; Cyrenius Chapin Bristol; Agricultura; Alfabetización de adultos; Educación popular; Instrucción de campesinos; Vida campesina; Ruralidad; Museo Pedagógico Colombiano.
Autoría: Mariana Carolina Anchila Rangel – Estudiante del Programa en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales. Revisión y corrección de estilo: Museo Pedagógico Colombiano.
Referencias:
alaluzpublica.com. (2025). El origen del Almanaque Bristol, uno de los libros más representativos de la cultura local. Recuperado de: https://www.alaluzpublica.com/el-origen-del-almanaque-bristol-uno-de-los-libros-mas-representativos-de-la-cultura-local/
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Gómez, A. (2015). El Pintoresco almanaque Bristol. Recuperado de: https://elcampesino.co/el-pintoresco-almanaque-bristol/
Jiménez, C. (2021). La historia del Almanaque Bristol. Recuperado de: https://elcronista.co/destacadas/la-historia-del-almanaque-bristol
Lizarazo, L. (2021). Almanaque Bristol: la historia de una tradición que lleva 189 años. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/cultura/gente/almanaque-bristol-en-colombia-esta-es-la-historia-641642
Murcia, J. (2023). La historia del Almanaque Pintoresco de Bristol, dos siglos en la tradición del campo. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/mis-documentos-2023/la-historia-del-almanaque-bristol-3771717
Pereira, R. (s. f.). «El Almanaque De Bristol: Cronista De Las Tradiciones Latinoamericanas». Recuperado de: https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2025/01/almanaque-de-bristol-historia-tradicion-y-cultura-latinoamericana/
Pianeta, T. (2025). Bristol: el almanaque lunar que marcó generaciones del campesinado latinoamericano. Recuperado de: https://www.senalcolombia.tv/bristol-calendario-lunar-historia
Sánchez, V. (2025). El Almanaque Bristol, un siglo y medio de sabiduría popular que sigue vigente. Recuperado de: https://www.larepublica.co/consumo/el-almanaque-bristol-un-siglo-y-medio-de-sabiduria-popular-que-sigue-vigente-4285511
Sulbarán, P. (2017). El Almanaque Pintoresco de Bristol: cómo un folleto anual inventado por un farmacéutico hace casi dos siglos es un objeto de culto en Colombia y otros países de Latinoamérica. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-42289871
Vargas, J. (2025). ¿Qué es el almanaque Bristol y para qué sirve? Recuperado de: https://www.eltiempo.com/cultura/gente/que-es-ell-almanaque-bristol-y-para-que-sirve-3520393



































