Pieza del mes de marzo 2026: Los ‘cuadernos de geografía’ y los métodos de enseñanza en las Escuelas Normales Femeninas del siglo XIX: El papel del arte cartográfico, el dibujo, la precisión y la disciplina en la instrucción.

Para el presente mes, hemos seleccionado una pieza ejemplar que consideramos de gran valor patrimonial, histórico y pedagógico. Este elemento refleja los procesos de enseñanza y las prácticas educativas en el ramo de la geografía y la historia adoptados a partir de la expedición del Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870.

Mapa de Boyacá realizado por Carlina Fajardo, Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá, 1881. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Héctor Copete, 2026.

Se trata de un cuaderno de geografía producido entre 1881 y 1882 por Carlina Fajardo, estudiante de la ‘Escuela Normal Nacional de Institutoras de Boyacá’ (actualmente Escuela Normal Superior Leonor Álvarez Pinzón), ubicada en la ciudad de Tunja, quien perteneció a una nueva generación de mujeres que accedieron a la instrucción educativa formal en el contexto de las reformas liberales propuestas por la Primera Misión Pedagógica Alemana a finales del siglo XIX.

Mapa de Inglaterra (sección) realizado por Carlina Fajardo, Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá, 1881. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Héctor Copete, 2026.

Esta institución abrió sus puertas el 5 de mayo de 1875, reglamentada por el Decreto 356 del 27 de agosto 1874, que enunciaba el propósito y los ramos de enseñanza de las Escuelas Normales de mujeres:

Art. 1: se establecerá una Escuela normal de institutoras en cada uno de los estados donde no existe ningún plantel de la misma clase, de conformidad con el presente decreto. […] Art. 3: el establecimiento de tales escuelas tiene por objeto formar maestras idóneas para regentar las Escuelas primarias de su sexo en los estados respectivos. En consecuencia, anexa a cada una habrá una Escuela primaria elemental, donde se ensayarán, para instrucción de las alumnas maestras, los métodos de enseñanza. […] Art. 7: las materias de enseñanza en las mismas Escuelas serán las siguientes: 1. Gramática castellana i ejercicio de composición lectura i recitación: 2. Aritmética i el sistema legal de pesos u medidas. 3. Contabilidad. 4. Elementos de geografía universal i geografía especial de Colombia. 5. Historia de Colombia. 6. Geometría aplicada al dibujo. 7. Nociones de la física, historia natural e higiene; 8. Pedagogía i legislación sobre instrucción pública. 9. Música y canto. 10. Caligrafía. 11. Calisténica [sic]. (Diario Oficial, 1874: N° 3,252)

Bajo las disposiciones del mismo decreto, entre 1874 y 1878, se fundarían otras Escuelas Normales Nacionales Femeninas en los Estados Soberanos de Santander, Antioquia, Magdalena, Tolima, Cauca, Panamá y Bolívar, que junto con el de Cundinamarca y Boyacá, conformaban los Estados Unidos de Colombia.

En este sentido, para la Escuela Normal Femenina de la provincia de Tunja, el presidente del Estado nombró a la señorita Inocencia Nariño como directora, quien inició actividades con 28 alumnas y ejerció sus labores durante diez años. En particular, su nombre toma relevancia, ya que, fue la maestra Nariño, quien evaluó los mapas del cuaderno, como se evidencia en las anotaciones de sus hojas. La directora se destacaba por su rigurosidad académica y disciplinaria, ya que, las alumnas debían cumplir estrictamente con el reglamento establecido, bajo la constante vigilancia de las directivas.

Ahora bien, las huellas de las Escuelas Normales impulsadas por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, se rastrean en las disposiciones de la Constitución de 1821 y otras legislaciones decretadas por el Congreso General de Colombia. Sobresalen dos leyes, la primera Sobre el establecimiento de escuelas de niñas en los conventos de Religiosas; y la segunda Sobre el establecimiento de escuelas de primeras letras para niños de ambos sexos, que autorizó al Poder Ejecutivo: “[…] para que mande establecer en las primeras ciudades de Colombia escuelas normales del método lancasteriano o de enseñanza mutua, para que de allí se vaya difundiendo a todas las provincias.” (República de Colombia, 1821, Artículo 15).

Además, el propósito de la fundación de las escuelas de primeras letras quedó bien definido en las disposiciones de la naciente República, que subrayaban la importancia de la educación como fuente y origen de todos los conocimientos humanos. Por ello, la Ley 1 del 6 de agosto de 1821 consideraba que:

[…] sin saber leer y escribir los ciudadanos no pueden conocer fundamentalmente las sagradas obligaciones que les imponen la religión y la moral cristiana, como tampoco los derechos y deberes del hombre en sociedad, para ejercer dignamente los primeros y cumplir los últimos con exactitud. (República de Colombia, 1821, p. 108).

En este sentido, las Escuelas Normales Superiores –ENS– se crearon no solo con el fin de formar a las nuevas generaciones de ciudadanos para el desarrollo del país, sino también para la edificación del nuevo Estado-nación colombiano.

En la historia de la educación del país, las ENS han jugado un papel fundamental en la formación de maestros: han fortalecido una cultura de reflexión pedagógica a través de la preparación de los maestros en función de las necesidades del país, y han promovido una nueva manera de entender las prácticas educativas, basadas en los principios de “educabilidad, enseñabilidad, pedagogía y contexto” (Noval, 2022, p. 95).

Desde esta perspectiva, una de las principales preocupaciones del gobierno liberal del Olimpo Radical fue la educación femenina. Así, bajo la dirección de la maestra alemana Catalina Recker, se estableció la Escuela Normal de Institutoras del Estado de Cundinamarca –la primera escuela normal para mujeres del país–, puesta en funcionamiento el 11 de octubre de 1872. Posteriormente, en 1874, el presidente de los Estados Unidos de Colombia, Santiago Pérez Manosalva, expidió el ya mencionado Decreto No. 356, que reglamentó la creación y funcionamiento de estas instituciones.

Gracias a estas reformas educativas, la instrucción pública se extendió a las mujeres. En consecuencia, el acceso a procesos de formación idóneos capacitó a las primeras maestras de educación primaria del territorio nacional para la atención de niñas. Asimismo, las habilitó para la dirección de las primeras escuelas elementales y superiores destinadas a la enseñanza y educación de las niñas y las jóvenes.

De acuerdo con los informes de las Juntas de Inspección de instrucción pública primaria de finales del siglo XIX:

La Escuela Normal, como su nombre lo indica, tiene por objeto educar jóvenes que sean la norma o el modelo entre los demás; es decir, preparar y formar Maestros que, por su ilustración y sus virtudes, sean dignos de corresponder a las delicadas funciones que Dios, el Gobierno y la Sociedad les han impuesto. (Anales de la Instrucción Pública, 1889, N° 80)

Consideremos que dos años antes de la creación de las normales femeninas, el Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870 estableció que las escuelas normales debían aplicar los métodos de enseñanza y las mismas materias estipuladas para las escuelas primarias elementales y superiores. Este plan incluyó los ramos de “jeografía jeneral [sic]” e “historia y jeografía de Colombia [sic]”.

Sin embargo, entre 1850 y 1859 se desarrolló la Comisión Corográfica de la Nueva Granada. Un proyecto científico dirigido por el geógrafo militar italiano Agustín Codazzi, que describió al detalle la Nueva Granada, levantó una carta geográfica general, y produjo láminas artísticas y mapas corográficos de cada una de las provincias.

Mesa de Herveo, Ruíz, Tolima, Santa Isabel y gran cráter, realizada por Henry Price, 1852. Comisión Corográfica. Fuente: https://catalogoenlinea.bibliotecanacional.gov.co/client/es_ES/default. Biblioteca Nacional de Colombia, 2009.

Como sostiene Eugenio Barney Cabrera, dicha empresa científica:

[…] encarnó la expresión de la nacionalidad republicana que intentaba nacionalizar su entidad histórica, social y geográfica […], ésta intentó además el conocimiento del hombre y de su economía; […] el grupo de Codazzi investigaba la colectividad; […] profundizó en el ser y en la naturaleza del hombre y de su circunstancia, incluyendo el remoto pasado aborigen.” (como se citó en Biblioteca Nacional de Colombia, 2008)

En esta perspectiva, la Comisión Corográfica tuvo como objetivo fundamental explorar y describir detalladamente el territorio colombiano. Su propósito era claro: tener un mapa corográfico de cada provincia, que caracterizaría la geografía, los recursos naturales, los paisajes y las poblaciones de la República de la Nueva Granada. De esta manera:

La Comisión Corográfica, con su obra cartográfica y sus ramificaciones en la pintura, la botánica y los estudios sociales, constituyó, sin lugar a dudas, la empresa científica y de progreso material de más vastas dimensiones emprendida en Colombia con anterioridad al siglo XX. […] (Sánchez, 2000, p. 7)

Igualmente, Manuel Ancízar, secretario de tan ambicioso proyecto científico, literario y artístico, señalaba la importancia de aquellos trabajos en relación con los objetivos de progreso material y desarrollo de la nación: “educación, industria, caminos, inmigración, son faces de una sola necesidad nacional, y elementos correlativos e inseparables del progreso” (Ancízar, s.f., como se citó en Sánchez, 2000, p. 5)

Este interés por redescubrir la nación y llevarla por sendas de modernización y civilización, encontró fundamentos en el aparato educativo a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Esto fue posible porque se impartían estudios y conocimientos geográficos a las institutoras de las Escuelas Normales. De este modo, los rudimentos de la geografía –como ramo de instrucción oficial–, formaron la idea de espacialidad, población y ciudadanía, así como los principios para el reconocimiento de las fronteras territoriales y la representación del Estado-nación. Posteriormente, esta se constituiría como disciplina escolar.

E. Towgood Fine (marca de agua), 1881. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Paula Calderón, 2025.

Con respecto a su materialidad, el cuaderno cuenta con papel de escritura fabricado para el uso de plumas de tinta. Llama la atención que, al ubicar una fuente de luz directa sobre sus hojas, se identifica la marca de agua ‘E. Towgood Fine’. Esta inscripción pertenecía a ‘Edward Towgood & Sons Ltd.’, una empresa industrial de Sawston que se consolidó como una de las principales productoras británicas de papel de alta calidad durante el siglo XIX y parte del siglo XX.

Britannia (marca de agua), 1881. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Paula Calderón, 2025.

La exploración del cuaderno permitió descubrir dos tipos más de papel. El primero tiene el escudo distintivo de la marca de agua ‘Britannia’, símbolo asociado con el “papel de contabilidad color crema” –un producto impulsado por el espíritu de la Revolución Industrial y la creciente necesidad de llevar libros de registro contable durante el siglo XIX–. El segundo consiste en un conjunto de hojas en blanco, fabricadas con un papel más delgado que no lleva marcas de agua.

Britannia Watermark, realizada por E Amies & Son, 1924. Fuente: modernistreviewcouk.wordpress.com. Fotografía: Simon Barcham Green, 2011.

En su Cuaderno de Geografía, la alumna Carlina Fajardo –entre 1881 y 1882– no solo registró la cartografía de algunas regiones colombianas, sino que también incluyó mapas de otros países, realizados a ‘mano alzada’ (una técnica de dibujo que no utiliza instrumentos de precisión). Por ello, resaltamos su belleza y valor visual, ya que esta compilación de mapas constituye una pieza escolar de notable calidad artística y estética.

Cada mapa está rotulado con caligrafía técnica y presenta las fronteras territoriales, los accidentes geográficos (cadenas montañosas, valles), los sistemas hidrográficos (ríos, cuerpos de agua), la cuadrícula de meridianos y paralelos, y las coordenadas. Estos detalles fueron trazados con pluma y tinta, e incluyen colores aplicados mediante la técnica de la acuarela. Además, sus páginas conservan manchas y pequeños cortes, huellas propias de la producción y uso de un material escolar de su época.

Mapa de Nigricia examinado por la directora de la Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá Inocencia Nariño, 1881. Nótese las anotaciones “Usted no adelanta nada – Compare este de hoy con el Perú del año pasado; haber que diferencia (que debe ser bien notable) encuentra en cuanto a mejora. Pero no hay peor sordo que el que no quiere…”. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Héctor Copete, 2026.

Los mapas fueron directamente revisados por la directora Inocencia Nariño y todos dejan ver apreciaciones evaluativas, entre ellas: “Esto está feo”, “Los anteriores mapas estaban mejores” o “muy bueno”. Valoraciones que demuestran el proceso de formación continuo en el ramo de Geografía, así como el estricto nivel de exigencia en la Escuela Normal Nacional de Institutoras de Boyacá.

Respecto a los exámenes obligatorios para las alumnas y la importancia de estos cuadernos en las Normales de la época, son pertinentes dos informes publicados en 1875: el primero, en la Conferencia General en la Escuela Normal nacional de Institutoras; y el segundo, en los Exámenes y Certámenes de la Escuela Normal nacional de Institutoras de Bucaramanga. En estos espacios, las maestras en formación exhibían sus trabajos de dibujo y caligrafía. En particular, se registró que:

[…] Las alumnas fueron examinadas durante quince minutos en cada materia. […] se presentaron los trabajos de dibujo y escritura de las alumnas. Por la comparación que se hizo entre los primeros y los últimos cuadernos de escritura se vio que […] han hecho progresos notables. Entre los trabajos de dibujo (paisajes y mapas del Estado de Santander), sobresalen los de las señoritas Mercedes Figueroa, Vicenta Arenas, Ana Dolores Martínez, Carmen González, Chiquinquirá Carvajal y Paulina Mutis. (La Escuela Primaria, 1875: Nº 154)

Cabe aclarar que el tiempo de producción del cuaderno coincide con las reformas educativas propuestas en 1872 por el equipo de maestros de la primera Misión Pedagógica Alemana, que influyó en la adopción oficial del sistema educativo y las ideas pedagógicas de Johann Heinrich Pestalozzi. Con respecto al método de enseñanza, el Decreto por el cual se reorganiza la Instrucción pública primaria en el Estado de Santander (1886), estableció que:

El sistema de enseñanza será el de Pestalozzi, y los Maestros al dar sus lecciones deben esforzarse a todo trance en que ellas abarquen la Instrucción y la Educación propiamente dichas, o, en otros términos, que los niños, además de adquirir conocimientos científicos, desarrollen armónica y uniformemente sus facultades intelectuales, sus sentimientos y sus fuerzas orgánicas. (Artículo 12)

En relación con la enseñanza de la geografía y el desarrollo de percepciones sensoriales, Pestalozzi (1819) en “Cartas sobre educación infantil” sostenía que:

[…] el dibujo de los mapas es un ejercicio que no debe olvidarse en ninguna escuela. Proporciona la idea más exacta de la extensión proporcional y de posición general de los diferentes países; da una noción más clara que ninguna descripción y deja en la memoria la impresión más permanente. (p. 99)

Según el método objetivo pestalozziano, una persona que dibujaba con exactitud lo observado directamente en la naturaleza “[…] se formará de los objetos corrientes una impresión más correcta que otro a quien nunca han enseñado a mirar bien lo que ve para saberlo reproducir en un dibujo” (Pestalozzi, 1819, p. 97). De acuerdo con él, la enseñanza de la geografía requería el contacto directo entre el alumno y la naturaleza –mediante el desarrollo de excursiones–. Asimismo, impulsaba el uso de materiales atractivos para que el ejercicio de dibujar mapas se transformara en una experiencia educativa que generara mayor deleite.

Cuaderno de geografía realizado por Carlina Fajardo, Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá, 1881–1882. [Fotografía]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Norman Gil, 2025.

El Cuaderno de Geografía de nuestra colección constituye un valioso testimonio histórico que permite recuperar los procesos formativos de las maestras en la segunda mitad del siglo XIX y la adopción de las metodologías pedagógicas más adelantadas de la época.

La preservación y difusión de este tipo de piezas contribuye a la misión del museo, debido a que no solo mantiene viva la memoria de las prácticas y objetos escolares del pasado, sino que también busca que los visitantes recuerden sus experiencias educativas y reflexionen sobre la evolución de los materiales didácticos y su influencia en la construcción del conocimiento.

El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva el Cuaderno de Geografía de finales del siglo XIX, otros objetos de la enseñanza de la geografía; objetos para la instrucción de otras disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.

Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo), a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).

Igualmente, los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales. Facebook: https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/; Instagram: https://www.instagram.com/museopedagogicoupn/?hl=es; y a explorar nuestra página web: http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.

 

Palabras clave: Escuelas Normales Nacionales Femeninas; Formación de maestras; Geografía; Historia; Comisión Corográfica; Pestalozzi; Primera Misión Pedagógica Alemana; Enseñanza de la geografía; Dibujo de mapas; Museo Pedagógico Colombiano.

 

Autoría: Paula Andrea Calderón Huertas – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo:  Museo Pedagógico Colombiano.

 

Referencias: 

Anales de la Instrucción Pública en la República de Colombia. (1880-1890). periódico oficial destinado al fomento y a la estadística de los establecimientos de enseñanza pública. Imprenta de Echeverría hermanos, Bogotá.

Biblioteca Nacional de Colombia. (2008). Exposición virtual: La Comisión Corográfica, Aporte interdisciplinario para el mundo. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/exposiciones/Exposicion?Exposicion=La%20Comisi%C3%B3n%20Corogr%C3%A1fica

Biblioteca Nacional de Colombia. (2020). Recurso digital: Mapeando Colombia: la construcción del territorio. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/mapeando/Paginas/capitulocinco.html#!

Bill Blake Heritage Documentation. (2017). Heritage statement: The Marven Centre – formerly Spicers Theatre, Sawston Village College. https://sawstonvc.org/wp-content/uploads/2021/09/Spicers-Theatre-Heritage-Statement-Final.pdf

DIARIO OFICIAL (1864-1886), Diario Oficial de los Estados Unidos de Colombia, Año I – Nº 1 a Año XXII – Nº 6,756. (1874, agosto 27). Sobre establecimiento de Escuelas normales de mujeres. (Decreto 356 de 1874). Diario Oficial, 1874: N° 3,252.

Gaceta de Santander. (1886). Decreto por el cual se reorganiza la Instrucción pública primaria en el Estado de Santander. Art. 12. Archivo Histórico Regional de Santander – Universidad Industrial de Santander.

Gil, D., Sandoval, S. (24 de octubre de 2011). Escuela Normal Superior Leonor Álvarez. Colegios de Tunja. https://colegiostunja.blogspot.com/2011/10/escuela-normal-superior-leonor-alvarez.html

González Saavedra, A. (2020). Enseñanza de la Geografía en Colombia. 1825-1869. Doctorado Interinstitucional en Educación. Universidad del Valle. https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/server/api/core/bitstreams/ffb191b5-fc46-416e-81fb-c12868dbaec0/content

Herrera Casilimas, G. E. (2021). Las escuelas normales colombianas y la pedagogía: trayectorias históricas        de        una      relación           (1821-1950).   Praxis Pedagógica, 108-139. https://revistas.uniminuto.edu/index.php/praxis/article/view/2364/2755

Noval, Pedraza, C. (2022). Escuelas Normales Superiores “Experiencias pedagógicas en tiempos de pandemia”. Editorial UPTC. https://doi.org/10.19053/9789586606257

Pestalozzi, J. (1988). Cartas sobre educación infantil. Madrid, España: Editorial Tecnos, S. A.

República de Colombia. (1821). Ley sobre el establecimiento de escuelas de primeras letras para niños de ambos sexos. Art. 15. 6 de agosto de 1821 (Colombia).

República de Colombia. (1821). Leyes de la República de Colombia 1821. Colección de Leyes dadas por el Congreso Constituyente de la República de Colombia. Biblioteca Nacional. Bogotá.

Sánchez, E. (2020). La Comisión Corográfica: un vasto esfuerzo para la construcción de una nación. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/mapeando/activos/pdf/MAPCO-IMPRESO-CAP5.pdf

Señal Memoria. (2025). Recurso digital: Las primeras escuelas normales de mujeres en Colombia. https://www.senalmemoria.co/piezas/las-primeras-escuelas-normales-de-mujeres-en-colombia

The Modernist Review. (2024). Echoes of childhood: The Hogarth Press, the Hyde Park Gate News and Virginia Woolf’s material legacy. https://modernistreviewcouk.wordpress.com/2024/08/26/echoes-of-childhood-the-hogarth-press-the-hyde-park-gate-news-and-virginia-woolfs-material-legacy/

Pieza audiovisual del mes de noviembre de 2025: Exposición temporal «Año Orlando Fals Borda»

En el marco de actividades académicas en celebración del Año Institucional Orlando Fals Borda UPN. El Museo Pedagógico Colombiano tiene el gusto de presentarles la sexta pieza del mes en formato audiovisual, dedicada a la exposición temporal: «Mundos Posibles Orlando Fals Borda: Educación, Vida, Imaginación», inaugurada el pasado 15 de octubre de 2025.

Para conocer la exposición temporal, que estará abierta hasta el 15 de diciembre de 2025, convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional, estudiantes y egresados, investigadores de la educación física, docentes, administrativos y miembros externos de la comunidad académica, colectivos pedagógicos y a todas las personas interesadas en conocernos, apoyarnos y difundir nuestras labores, a visitarnos de lunes a viernes entre 8:00 a.m. y 5:00 p.m. en las instalaciones del Museo ubicadas en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’) en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la Universidad Pedagógica Nacional.

Igualmente los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales de Facebook: https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/, Instagram: https://www.instagram.com/museopedagogicoupn/?hl=es, y a explorar nuestra página web: http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.

 

Concepto Audiovisual: Jennifer Ximena Cruz Beltrán – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo:  Museo Pedagógico Colombiano.

 

Palabras clave: Orlando Fals Borda; Educación popular en Colombia; Historia de la Sociología en Colombia; Investigación Acción Participativa; Educación como práctica de la Libertad; Historia de los Campesinos; Movimientos Campesinos en Colombia; Archivos de Baúl; Alfabetización de Adultos; Paulo Freire; Museo Pedagógico Colombiano.

Pieza Audiovisual – Campaña de Donación de Objetos y Documentos 2022-I: «Tus recuerdos escolares en el Museo…»

Estimados/as colegas, lectores y visitantes, compartimos la pieza audiovisual realizada con apoyo de La Pedagógica Radio, para la difusión de la «Campaña de Donación de Objetos y Documentos – Tus recuerdos escolares en el Museo», la cual tiene el objetivo de ampliar la colección de materiales, objetos y fondos documentales, y asimismo consolidar la memoria material del Museo Pedagógico Colombiano, la cual tendrá una duración de tiempo entre el 2 de mayo y el 10 de Junio de 2022.

La recepción de los elementos se hará entre 8:00 a.m. y 5:00 p.m., en las instalaciones del Museo Pedagógico Colombiano, ubicado en Calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’) Centro Cultural ‘Paulo Freire’.

¡Esperamos sus Aportes!

Celebración del 30 aniversario del Centro de Investigación de MANuales EScolares – MANES (1992-2022)

Estimados/as colegas y visitantes, compartimos la celebración del 30 Aniversario del Centro de Investigación MANES, fundado por iniciativa del profesor Federico Gómez Rodríguez de Castro, siguiendo el modelo establecido por el profesor Alain Choppin, creador del proyecto ENMANUELLE en el Institut National de Recherche Pédagogique (INRP) en Francia. En el año 1992 se firmó el convenio de colaboración entre la UNED y el INRP, y ese año constituyó, la fecha oficial de nacimiento de MANES.

Para iniciar la celebración del 30 aniversario, se editó un calendario del año 2022, que ha sido elaborado por la Biblioteca Central de la UNED el cual fue ilustrado con portadas de libros escolares del Fondo MANES que se conservan en dicha Biblioteca. Con este calendario ilustrado se ha querido conmemorar también el 50 aniversario de la fundación de la UNED, que se cumple este mismo año.

Para más información seguir el siguiente enlace: https://www.centromanes.org/?cat=16

Exposición: «Revivir la Escuela»

Estimados/as colegas y visitantes, compartimos la información sobre la exposición: «Revivir la Escuela», inaugurada por motivo de la celebración del 30 Aniversario del Centro de Investigación MANES, en la cual se incluyen materiales del Fondo Histórico Documental tales como cuadernos escolares, trabajos de alumnos, programaciones de clase, láminas murales, documentos personales de maestros y maestras, etc. La exposición estará abierta al público del 28 de abril al 20 de mayo en la Facultad de Educación de la UNED (c/Juan del Rosal, 14, 28040 – Madrid).

El Fondo Documental de MANES está disponible para su consulta en el Archivo General de la UNED, que desde ahora se encargará de su custodia, catalogación y conservación.

Para consultar información detallada  sobre la exposición dar click en el siguiente enlace: Exposición Revivir la Escuela.

Campaña de Donación de Objetos y Documentos 2022-I: «Tus recuerdos escolares en el Museo…»

Estimados/as colegas, lectores y visitantes, compartimos la información sobre el lanzamiento de la «Campaña de Donación de Objetos y Documentos – Tus recuerdos escolares en el Museo«, la cual se realizará con el objetivo de ampliar la colección de materiales, objetos y fondos documentales, y asimismo consolidar la memoria material del Museo Pedagógico Colombiano, la cual tendrá una duración de tiempo entre el 2 de mayo y el 10 de Junio de 2022.

Se recibirán: Manuales Escolares, Textos, Libros; Implementos antiguos de uso en la Enseñanza y Vida Escolar; Cuadernos; Material Científico; Juguetes; Material Didáctico; Fotografías antiguas; Documentos y Elementos relacionados con la Memoria e Historia del antiguo Instituto Pedagógico Nacional para Señoritas y la Universidad Pedagógica Nacional, los cuales abarcaran un marco de tiempo a partir del siglo XIX y hasta 1965.

La recepción de los elementos se hará entre 8:00 a.m. y 5:00 p.m., en las instalaciones del Museo Pedagógico Colombiano, ubicado en Calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’) Centro Cultural ‘Paulo Freire’.

¡Esperamos sus Aportes!

Sociedad Argentina de Investigación y Enseñanza en Historia de la Educación. Anuario – Vol. 22 – Número 1 [2021]

Estimados/as visitantes y lectores/as:

Compartimos el enlace del Vol. 22 – Número 1 [2021] de la revista Historia de la Educación. Anuario publicado por la Sociedad Argentina de Investigación y Enseñanza en Historia de la Educación.

En el siguiente enlace pueden consultar la tabla de contenidos y cada uno de los artículos: Anuario – Volumen 22 – Número 1 – 2021

Pieza del mes de noviembre de 2021: Manuales de Lecciones de Cosas

Escucha nuestro Pódcast sobre los Manuales de Lecciones de Cosas, realizado por estudiantes de Práctica del Museo Pedagógico Colombiano del programa en Pedagogía 2021-2 de la Universidad Pedagógica Nacional:

Como pieza del mes, hemos elegido los tres tomos de los manuales escolares conocidos como Lecciones de Cosas escritos por el dibujante, artista gráfico y diseñador editorial catalán Carles Barral i Nualart (1879–1936), que hacen parte de la colección de Libros de Escuela, Manuales y Cartillas que pertenecen al Fondo Documental Bibliográfico del Museo Pedagógico Colombiano, los cuales fueron escritos en 1921 y corresponden a la octava edición del texto.

Los tres volúmenes son de carácter instructivo y didáctico, y cuentan con dibujos e ilustraciones a blanco y negro, realizados por el mismo autor y otros tantos pertenecientes a la plantilla de ilustradores de la Editorial Seix y Barral Hermanos, en cuyos talleres litográficos se imprimieron, por ejemplo, carteles, cromos y todo tipo de material gráfico de artistas reconocidos españoles como Apeles Mestres, Ramón Casas, Francisco de Cidón, Joaquim Renart, Cayetano Cornet o Pere Montanyà, entre otros.

La Industria Editorial y Gráfica Seix y Barral Hermanos, fue fundada en Barcelona (España) en 1911, como una empresa de artes gráficas, publicidad y litografía de carteles; aunque sus primeras obras fueron sobre historia y literatura juvenil; también fueron proveedores de catálogos de juguetes para niños, mapas, ejercicios, figuras geométricas, etc. para los estudiantes de la época, a quienes también se dirigió la publicación de libros de texto y numerosas colecciones y obras, de carácter pedagógico del ámbito español.

Talleres Litográficos e Imprenta Barral Herms. (1905). [Imagen]. Fuente: http://www.historiadeldisseny.org/wp-content/uploads/Pau-Medrano-Carles-Barral-Nualart-cartelista-impresor-y-dise–ador-editorial.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Manuales escolares sirvieron como objeto de la enseñanza del siglo XVII, constituyéndose como la exposición de una disciplina escolar de manera ordenada y secuencial, estos estaban dirigidos exclusivamente a los maestros, pues una de sus funciones se fundaba en regular las prácticas de enseñanza y los saberes que circulaban por la escuela, pero también cumplían la tarea de:

simplificar las escrituras y los lenguajes que existían […]. Este modo de simplificación era concebido como un arte, dado su carácter de reducción de la proliferación de signos y significaciones. El manual debía decir en forma simple lo que era complejo y que los tratados o estudios eruditos no hacían, pues eran dirigidos a un público especializado” (Quiceno, 2001, p. 53).

Johann Heinrich Pestalozzi (Retrato). Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Johann_Heinrich_Pestalozzi

Con el inicio de la Escuela Nueva a finales del siglo XIX y su consolidación a inicios del siglo XX, que buscaba superar el modelo Lancasteriano propuesto desde la ‘Escuela Tradicional’ ligada a la Iglesia Católica, en el que la memorización de los contenidos era la estrategia central para la transmisión de los conocimientos o información, nació la implementación de nuevos métodos para la enseñanza, e incluso se modificaron ciertas dinámicas escolares tradicionales, como la centralidad de la educación basada en el profesor.

En este contexto asociado a una propuesta para un nuevo planteamiento de Escuela, tuvo gran influencia la experiencia y aportes del pedagogo suizo Enrique Pestalozzi (1746–1827), pues según su biografía, de acuerdo con una vivencia propia como educador, la enseñanza ocurría de manera oral debido a la falta de textos, valiéndose así de diversos materiales que pudieran despertar la curiosidad del niño.

Entonces, mientras él se encontraba explicando a sus alumnos sobre una escalera portátil, las láminas de apoyo de las que hacía uso no se encontraban disponibles, al darse cuenta, un niño le señaló una escalera que se encontraba en el patio junto a la puerta, y de la cual podía hacer uso para continuar con su labor de enseñanza; a partir de dicha experiencia, Pestalozzi tuvo la idea de que este proceso escolar podía transcurrir de otra manera, a través de la intuición del niño.

Tomando en cuenta la experiencia de la escalera, en adelante Pestalozzi enseñó solo por medio de objetos verdaderos, así, los muebles y los demás elementos de la clase, los animales, las plantas, el cuerpo humano, todo cuanto tenía a su alcance, fue el material de que se valió en los ejercicios de intuición, conformando de este modo la base del “método intuitivo” que tanta fama le diera. Trabajando desde entonces lo que se conoce como la pedagogía “intuitiva” u “objetiva”, en la que define la intuición como:

fundamento absoluto de todo conocimiento, o, con otras palabras, que todo conocimiento parte de la intuición y a ella tiene que poder ser remitido” (Pestalozzi citado en Klaus Runge, 2008, p.44).

De esta manera, la intuición sería el fundamento general de todo conocimiento, desde donde puede distinguirse un aspecto externo, y uno interno. Lo externo como todo aquello que puede recibirse del exterior con la ayuda de los sentidos; y lo interno, como los juicios que se crean a partir de esas impresiones que se han recibido de afuera. La infancia nació allí como un concepto que puede pensarse entonces a partir de la subjetividad.

En Colombia la apropiación de la pedagogía Pestalozziana se desarrolló por primera vez entre los años de 1845 y 1930, como una manera de dejar atrás el método Lancasteriano. Con el apoyo del presidente Mariano Ospina Rodríguez (fundador del Partido Conservador), fue don José María Triana escritor de manuales para métodos de enseñanza primaria del país –como, por ejemplo, el Manual de enseñanza mutua para las escuelas de primeras letras de 1845–, reconocido como uno de los primeros pedagogos colombianos y fundador del Instituto Normal, quien la introdujo en nuestro país, como un recurso para mejorar la enseñanza en las clases de gramática y aritmética.

Sin embargo, los conservadores no fueron los únicos en poner en marcha la “Pedagogía Objetiva”, pues treinta años después en 1872, bajo el gobierno liberal del Olimpo radical esta perspectiva empezó a difundirse por las normales de las capitales todo el país, de la mano de la Primera Misión Alemana que trajo consigo a los “12 maestros protestantes”, asumiéndose como un sistema pedagógico que debía implementarse en el marco del Primer Proyecto Nacional de Educación laica, gratuita, obligatoria y pública.

Esta vez, ya no se trataba de un procedimiento auxiliar: fue asumida en su integridad, como un método universal, teórico y práctico, como el sistema pedagógico “más moderno para la reforma de la mente de la niñez colombiana”, frente a la pedagogía llamada tradicional: memorista, verbalista y punitiva, asociada por demás a la Iglesia Católica y a los regímenes conservadores y al sistema de enseñanza mutua utilizado durante los dos primeros tercios del siglo XIX” (Saldarriaga, 2001, p. 46).

Al igual que otras apuestas pedagógicas que buscaban formar un ideal de hombre y ciudadano, la perspectiva propuesta por Pestalozzi implementada en Colombia pretendía participar en la configuración de un nuevo “Hombre moderno; práctico, observador del mundo, positivo y, en lo posible, laico” (Saldarriaga, 2001, p. 46), y por esto mismo, de la estructuración de una nueva sociedad, ya que en esta visión no se trataba de la formación del hombre y sus acciones para un bien individual, sino de que sus acciones y que el resultado de estas tuvieran repercusión colectiva y social. Aun cuando se logró implementar en el país, por desacuerdos con la Iglesia Católica, y el partido de oposición se le puso fin a este proyecto, no obstante, el método de enseñanza se siguió impartiendo durante los dos gobiernos siguientes en los períodos de la Regeneración y la República Conservadora entre 1886 y 1930.

Como resultado de este proceso, se dio la inserción y uso masivo de diferentes manuales y cartillas escolares escritos durante todo el siglo XIX, como materiales de apoyo a la enseñanza, entre los cuales se encontraban los Manuales de las “Lecciones de Cosas” que buscaban aproximar a los estudiantes a las palabras a través de los objetos, y que fueron importados a finales del siglo XIX a precios económicos por la Librería Americana de Bogotá de quien era dueño Miguel Antonio Caro. Además, es de gran relevancia resaltar que la mayoría de los manuales usados para seguir el método de Pestalozzi fueron escritos por pedagogos protestantes pestalozzianos.

Basados en el método Pestalozzi, las ‘Lecciones de Cosas’ fueron manuales que les permitieron a los profesores organizar las cosas para poder dirigir la percepción del niño, de lo singular a lo general y de lo visible a lo abstracto. Aquí el estudiante era un sujeto activo que se involucraba en la enseñanza tanto en su pensamiento, como en las experiencias físicas y sensoriales.

En este sentido, los textos de Lecciones de Cosas inspirados en la apropiación y metodología de Pestalozzi volcaron la mirada hacia la infancia, significando una verdadera evolución de las técnicas de enseñanza en la Escuela “Moderna”. Desde allí la Pedagogía ‘Pestalozziana’ estaría basada en un principio esencial a partir del cual, la enseñanza debería suceder de la cosa a la palabra, y de la palabra a la idea, es decir aproximar a los alumnos a las palabras mediante los objetos. Además, el texto recurrió a la imagen y los dibujos, surgiendo el reino de la imagen en la Pedagogía, por lo tanto, nuestra pieza del mes, entro al sistema escolar gracias a la lectura extensiva y con el objetivo de valorar las experiencias y cultivar la curiosidad por lo nuevo.

Sobre las características físicas de los tomos, su tamaño es de 14,5 x 18,5 cm, su extensión varía entre las 150 y 200 páginas y fueron impresos a blanco y negro. Y aunque cada editorial publicaba un solo libro, al respecto, Seix & Barral Hnos. publicó una colección, en la que los formatos gráficos y editoriales de los tres ejemplares eran los mismos, pero que fueron aumentando en especificidad y actualidad de lecciones sobre todo en aquello que tenía que ver con aspectos científicos o técnicos. De esta manera, los manuales fueron aptos para la enseñanza de la Zoología, la Botánica, las Ciencias Naturales, entre otras. Temáticas que se representaron de forma gráfica, con numerosas ilustraciones realistas muy específicas, y descripciones escritas bien detalladas que permitieron acercar al niño al objeto de conocimiento, al entorno real que muestran las lecturas y lógicamente despertar su curiosidad natural por aprender.

Lecciones de Cosas I, El papel, p. 201–206 (1921). [Imagen]. Fuente: http://www.idep.edu.co/wp_centrovirtual/wp-content/uploads/2015/12/LeccionesDeCosasI.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 






Para este propósito, los manuales de Lecciones de Cosas no contenían temas al azar, sino que trabajaban lecciones articuladas y organizadas mediante una secuencia lógica que le permita a los estudiantes acercarse al conocimiento de las cosas, pero que además abría la posibilidad de conocer aspectos de la vida del hombre social para irse formando como tal. Así, los temas más comunes que incluyeron estos manuales eran:

1. Cosas de la naturaleza, sobre todo las que se pueden considerar de mucha utilidad o imprescindibles para la vida del hombre como: agua, árbol, vino, arcilla, conejo, raíces, caballo.

2. Cosas útiles e indispensables para la vida: Vestidos, trabajo, higiene, esponjas, zapatos…

3. Materias primas: el carbón, el petróleo, piedras, metales…

4. Factores y elementos del progreso y desarrollo del hombre: tren, barco, motor de explosión, telegrama…” (Sánchez, 2014, p.12).

Para finalizar, exponemos la intención descrita por el autor en el prólogo de cada uno de los tomos:

Las LECCIONES DE COSAS responden a la necesidad de procurar a los maestros padres y en general a todos los que tienen a su cargo la educación de los niños, una amena, variada e instructiva serie de temas para dialogar con sus hijos o alumnos, mezclando lo útil con lo agradable, despertando en los espíritus juveniles un vivo interés y ejercitándoles en los rudimentos de las ciencias, las artes y las industrias” (Nualart, 1921, p.5).

Para concluir, en la parte final del mismo prólogo, el autor también pretendía:

Inculcar al niño la afición al estudio de los principales conocimientos humanos, sería un magnífico triunfo. Y nuestras LECCIONES DE COSAS sólo aspiran a ayudar al maestro en esta admirable empresa de iniciación espiritual” (Nualart, 1921, p.6).

Así, resaltamos el legado histórico de este conjunto de Manuales Escolares, por su impacto en la evolución e historia de los modelos pedagógicos y las reformas educativas que se implantaron en el país dentro del naciente “sistema escolar colombiano” de finales del siglo XIX y la puesta en marcha y consolidación de la Escuela Nueva durante el siglo XX en Colombia, ya que la introducción de las ideas pedagógicas del modelo Pestalozziano coadyuvaron a transformación de las mentes de los estudiantes, y a la modernización de las Escuelas y la Educación del país, en lo referido a las metodologías y prácticas que enmarcaron el proceso de enseñanza y aprendizaje, ya que acercó los conocimientos del mundo, la vida y la comprensión del contexto a la infancia a través del desarrollo de la intuición por medio de sus experiencias, y especialmente, desde los objetos del mundo real hacia las palabras y las ideas que aprenderían.

Para conocer y consultar los Manuales de Lecciones de Cosas, otros textos, manuales de alfabetización y demás archivos pertenecientes al fondo documental; y también los objetos e implementos escolares de la historia y la práctica pedagógica que salvaguardamos y exhibimos en el Museo Pedagógico Colombiano, convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional, estudiantes, egresados, investigadores, docentes, administrativos y miembros externos de la comunidad académica, colectivos pedagógicos y a todas las personas interesadas en conocernos, apoyarnos y difundir nuestras labores, a visitarnos de lunes a viernes entre 8:00 a.m. y 4:00 p.m.  en las nuevas instalaciones del Museo ubicadas en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’) en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la Universidad Pedagógica Nacional.

Igualmente los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/ y a explorar nuestra página web http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.

 

Palabras clave: Lecciones de Cosas; Enrique Pestalozzi; Seix y Barral Hermanos; Manuales Escolares; Educación; Lectura; Enseñanza; Ilustraciones Gráficas; Museo Pedagógico Colombiano.

 

Referencias

Nualart, C. B. (1921). Lecciones de cosas, libro tercero. I. G. Seix y Barral Hermanos., S. A. – Editores. Barcelona. Recuperado de: http://www.idep.edu.co/wp_centrovirtual/wp-content/uploads/2015/12/LeccionesDeCosasIII.pdf

Quiceno, H. (2001). «El Manual Escolar: Pedagogía y Formas Narrativas». En: Revista Educación y Pedagogía. Medellín: Facultad de Educación. Vol. XIII, No. 29-30, (enero-septiembre), pp. 53–67. Recuperado de: https://www.academia.edu/11799932/EL_MANUAL_ESCOLAR_PEDAGOGÍA_Y

Medrano, P., (2016). Historiadeldisseny.org. Carles Barral i Nualart (1880-1936): Cartelista, Impresor y Diseñador Editorial. Fecha de consulta: Noviembre 10 de 2021. Desde: http://www.historiadeldisseny.org/wp-content/uploads/Pau-Medrano-Carles-Barral-Nualart-cartelista-impresor-y-dise–ador-editorial.pdf

Saldarriaga Vélez, O. (2001). La apropiación de la pedagogía pestalozziana en Colombia (1845–1930). En: Memoria Y Sociedad, 5(9), 45–59. Fecha de consulta: Noviembre 11 de 2021. Recuperado de: https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/memoysociedad/article/view/7728

centromanes.org (2021). Los Manuales de Lecciones de Cosas – CENTRO MANES. Fecha de consulta: Noviembre 12 de 2021. Desde: http://www.centromanes.org/?page_id=756

Klaus, A. (2008). Las dimensiones de la intuición y del arte de la intuición en Johann Heinrich Pestalozzi: acercamientos antropológico-pedagógicos. Pedagogía y Saberes. 28, p 43–53.

Offir, N. (2015). Las pedagogías de la lectura en Colombia: Una revisión de estudios que se enfocan en el texto escolar durante la primera mitad del siglo XX. Lenguaje, p. 85 –110.

Sánchez, J. (2014). Lecciones de cosas. Cuadernos del Museo Pedagógico y de la Infancia de Castilla – La ancha. 8, p. 1–28. Recuperado de: https://es.slideshare.net/curricularmaster/lecciones-de-cosas

Villar, R. (1995). El programa Escuela Nueva en Colombia. Educación y Pedagogía. 14 y 15, p. 357–382.

 

Pieza del mes de septiembre de 2021: Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana.

Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana. (1963) [Imagen]. Imagen de referencia tomada de: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll10/search/searchterm/Biblioteca%20Aldeana

Como pieza del mes, hemos elegido la Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana (Biblioteca Aldeana) de la colección de libros que pertenecen al Fondo Documental Bibliográfico del Museo Pedagógico Colombiano. Publicada entre 1928 y 1937, se trata de una recopilación compuesta por 100 volúmenes, y fue un conjunto de textos de amplia circulación en nuestro país e incluso con divulgación a nivel internacional, que incorporó obras de varios autores de la literatura colombiana de los siglos XIX y XX, las cuales se agruparon y clasificaron en diez categorías: Prosa literaria, Cuento y Novela, Cuadros de Costumbres, Historia y Leyendas, Ciencias y Educación, Ensayos, Periodismo, Oratoria, Poesía y Teatro. Inicialmente fueron publicadas por la Editorial Minerva, pero posteriormente se difundieron bajo el nombre de “Biblioteca Aldeana” con el auspicio del Ministerio de Educación Nacional.

El conjunto de obras que reseñamos, reconocida como la primera colección literaria que incluyó un extenso número de volúmenes y autores nacionales del país, comprendió lo más selecto de las letras nacionales que se hubieran escrito desde la Independencia y hasta la época de su publicación, siendo compiladas por el historiador, educador, escritor, editor de revistas y también director de la Biblioteca Nacional de Colombia entre 1931 y 1938, Daniel Samper Ortega (1895–1943), quién tuvo como propósito que, a través de las páginas de la Selección se retratara la naturaleza, las condiciones y las costumbres del territorio, así como la historia, y los frutos que había dejado en nuestro país el cultivo de las artes.

De educación ‘Pestalozziana’, Samper Ortega trajo la idea de desarrollar aquella revisión y compilación editorial, después de su regreso a Colombia en 1928. Además de organizar una recopilación bibliográfica, su interés era que esta selección de literatura nacional llegara al público extranjero (interesado en determinados temas y personajes colombianos), pero que principalmente llegara a los demás colombianos, quienes desconocían el retrato de su propio país por las limitaciones para la difusión y el acceso a los contenidos y la información, no obstante, para consolidar esta tarea –que no tenía equivalente en nuestro continente– estructuró  el sistema de Bibliotecas de Aldea (cimiento de lo que hoy se conoce como la Red Nacional de Bibliotecas Públicas), así cada ciudadano colombiano encontraría en las páginas de la Selección un instrumento de (auto)reconocimiento, de apropiación y estudio, para posicionar al país como un modelo para la producción intelectual en el territorio americano. 

Daniel Samper Ortega. (1930). [Fotografía]. Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/seleccion-samper-ortega-de-literatura-colombiana-1928-1937-semblanza-788529/


Según su concepto y en concordancia con la visión del ministro de Educación Luis López de Mesa, un proyecto de tal importancia que apuntara a construir un concepto sobre lo cultural y lo popular en el país, a partir de una recapitulación del pasado, hacía falta y era necesario prestarle ese servicio a la nación:

Difundiendo [el] pensamiento [colombiano] no solo dentro de su territorio sino en otras naciones” (Samper Ortega, 1937a, 9).

Por lo tanto, su trabajo para la creación de una empresa literaria y de difusión del acervo y patrimonio bibliográfico existente de nuestra región, coincidió con la voluntad ilustrada de progreso para la modernización de la nación colombiana de las primeras décadas del siglo XX, por la cual, el país se transformaría con miras a la definición de un Estado moderno, desarrollando la industria, y entre otras acciones llevando a cabo reformas que repercutirían en el contexto social y cultural.

Con estos propósitos, desde el gobierno central y por intermedio del Ministerio de Educación, se crearon estrategias que buscaban integrar política e ideológicamente la nación, en este sentido, la educación se convirtió en un asunto de orden nacional, que concentró la atención de intelectuales, y los esfuerzos de las escuelas y otros escenarios de instrucción, desde donde se inculcaron nuevos modelos de vida y los valores ciudadanos acordes con la noción de un nuevo Estado, que perseguían la formación de la sociedad activa y pensante que se quería establecer.

Entonces el gobierno de la República Liberal, vigente en aquel tiempo y liderado por Alfonso López Pumarejo, vislumbró en la educación un instrumento para la modernización, y en 1934 se creó, la Campaña de Cultura Aldeana, dentro de la cual se inscribieron las Bibliotecas Aldeanas de Colombia, como programa ejecutado por el ministro López de Mesa, quién comprendía las necesidades del país en el ámbito cultural y educativo, e impulsó una política encaminada al “esclarecimiento de la conciencia nacional” (López de Mesa, 1927). Según el ministro, la población requería entender el saber y las ideas contenidas en los libros, y aunque tal proyecto era costoso y de difícil cumplimiento, su ejecución era fundamental para aumentar “el nivel cultural de las masas populares de todo el país”, por lo tanto, la difusión de materiales escritos fue una tarea prioritaria en los planteamientos educativos de este gobierno.

De esta forma, la Campaña de Cultura Aldeana, se planeó tomando como referencia a los pueblos que tenían menos de cinco mil habitantes y, a las escuelas, como escenarios determinantes, donde el gobierno, a través del Ministerio de Educación Nacional, haría llegar todos los recursos arquitectónicos, técnicos, físicos y humanos necesarios para su ejecución, como por ejemplo: planos arquitectónicos de las escuelas, radio, profesores, inspectores de educación, entre otros; por otra parte, la realización de aquel plan se basó entre otras acciones, en la organización para las ciudades de mayor población de diferentes bibliotecas que funcionarían como sucursales de la Biblioteca Nacional, la creación de bibliotecas itinerantes para cubrir las regiones más apartadas, y la difusión de prácticas para la introducción de hábitos de lectura, pero especialmente, la adquisición de textos impresos (libros, cartillas, revistas y documentos) para proveer a los maestros de los materiales necesarios para su práctica pedagógica fue esencial para el desarrollo del plan. 

Estrategias y esfuerzo amplio que se vio reflejado en las interesantes cifras que arrojó el censo elaborado en 1936 por el Ministerio de Educación, en el que se destacaban la existencia de 674 Bibliotecas Aldeanas en todo el país, y la distribución de 95.462 ejemplares impresos; igualmente, el número de lectores de la Biblioteca Nacional había pasado a ser de 125.890 en 1935, y teniendo en cuenta que en 1931 era de 32.683, dicho aumento era evidencia del éxito del Gobierno Liberal en materia educativa.

Descrito el contexto político al que pertenece la colección de libros que conforman nuestra pieza del mes, hay que tener en cuenta que para la construcción de esta biblioteca de autores colombianos las concepciones de López de Mesa fueron consideradas por Samper Ortega, y según su perspectiva e interés como docente, la selección de obras escogidas obedeció a una serie de escritores, géneros y corrientes literarias colombianas que él de antemano conocía para el desarrollo de sus clases, por tanto, muchos de los títulos incluidos, respondieron a claros propósitos académicos y educativos.

Editada por el Ministerio de Educación, el ministro López de Mesa concebía a las colecciones que conformaron la Biblioteca Aldeana como “núcleos de iniciación” a las “obras fundamentales de la cultura humana”, y estas dividieron en las siguientes secciones: Literatura Universal, Obras Nacionales, Manuales de Instrucción y Obras Generales de Consulta. En ese orden de ideas, la Selección Samper Ortega hizo parte de la sección de Obras Nacionales, y cada uno de sus títulos iniciaba con una semblanza del autor, su tamaño era de 13 cm X 18,7 cm (o más pequeños de 8,5 cm X 12,5 cm) –siendo una colección de bolsillo– y la extensión de cada uno de los textos tenía entre 150 y 180 páginas, además, en la parte superior de todas las carátulas, destacaba el nombre de la colección: “BIBLIOTECA ALDEANA DE COLOMBIA”, más abajo, encontrábamos el título de cada obra, seguido por el de su autor, y finalizaba con una ilustración del Observatorio Astronómico Nacional, una de las estructuras arquitectónicas emblema del espíritu científico y el descubrimiento del territorio nacional.

Biblioteca Aldeana de Colombia. (2021). [Fotografía]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano.

Respecto a la gestión para la reproducción de los textos, el contrato se hizo en asociación con la Editorial Minerva S. A., que contaba con un taller de imprenta y ya tenía experiencia en el mundo de la impresión de publicaciones periódicas, como: Bogotá Cómico: semanario ilustrado (1917), El Santafereño (1919), El Combate: interdiario conservador (1919) o Revista del Instituto Técnico Central (c. 1919-1922), cuando era conocida como Tipografía Minerva. Así el proceso de producción editorial de la Selección se inició en 1932, no obstante, en 1935, Minerva atravesaba dificultades económicas, que le impedían cumplir a cabalidad con el objetivo y continuar con regularidad la impresión y distribución de las obras. El contrato tenía como meta distribuir 2.000 colecciones de la Selección, y convenía la impresión de 200.000 ejemplares, que debían estar listos en solo ocho meses, pero la infraestructura técnica de la Editorial no alcanzaba para esa gran cantidad, motivo por el cual, para lograr la publicación completa de la Selección en 1936 y cumplir con la meta inicialmente acordada, contó con el apoyo de otras imprentas que se subcontrataron.

Entre sus numerosas obras, a nuestro criterio destacamos los siguientes títulos: 2. El castellano en América, Rufino José Cuervo; 8. Crítica literaria, Antonio Gómez Restrepo; 12. Novelas, Tomás Carrasquilla; 15. Cuentos, José Marta y Evaristo Rivas Groot; 21. Cuadros de costumbres, José Manuel Groot; 25. Un domingo en casa y otros cuadros, Ricardo Silva; 31. Historia de la Nueva Granada, José Manuel Restrepo; 36. El Dorado, Eduardo Posada; 44. Cuadros de la naturaleza, Joaquín Antonio Uribe; 48. La Expedición Botánica, Florentino Vezga; 50. Sobre el problema de la educación nacional, Agustín Nieto Caballero; 51. Las letras, las ciencias y las bellas artes en Colombia, Sergio Arboleda; 58. La sabana de Bogotá, Tomás Rueda Vargas; 62. Periodistas de los albores de la república (Jorge Tadeo Lozano, Fray Diego Francisco Padilla, José María Salazar y Juan García del Río); 66. Prosa política, Carlos Martínez Silva; 71, Antonio Nariño, F. de P, Santander y Julio Arboleda; 72. Bolívar, Camilo Torres y Francisco Antonio Zea; 87. Los poetas (De la Patria), Varios autores; 88. Los poetas (Fábulas y cuentos), Varios autores; 91. Las convulsiones y Doraminta, Luis Vargas Tejada; y 100. El regreso de Eva, Jorge Zalamea.

Para finalizar, resaltamos el legado histórico de esta colección de obras, no solo por su importancia e impacto para la construcción de la memoria literaria colombiana y como precedente en la historia de la producción editorial de nuestro país, sino también por su huella educativa que además de cultivar el ejercicio de la lectura, –desde una perspectiva política– contribuyó a encontrar un rumbo intelectual para la transformación de la mentalidad de la población colombiana acercándola a través de los textos a la compresión de la realidad social de la nación.

Por otra parte, el aporte de la Selección, en cuanto se refiere al alcance que tuvo, para llegar al mayor número posible de lectores colombianos, permitió concebir una imagen del país desde distintas áreas del conocimiento, siendo sus textos un referente tanto para eruditos como para curiosos; pensar la literatura colombiana a partir de nuevas formas textuales y editoriales, de géneros y categorías, y organizarla a través de esta colección de libros, logró acercar a nuevos lectores, quienes hasta el momento no tenían acceso a autores y obras, o incluso, a discursos académicos y culturales. Asimismo, no podemos dejar de lado la labor fundamental que desarrolló Daniel Samper Mendoza, como compilador de aquellas obras representativas de la literatura colombiana de la época, las cuales se reconocen como un valioso acopio divulgativo del patrimonio intelectual, científico y literario de Colombia.

Para conocer la Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana (Biblioteca Aldeana), otros textos, manuales de alfabetización y demás archivos pertenecientes al fondo documental; y también los objetos e implementos escolares de la historia y la práctica pedagógica que salvaguardamos y exhibimos en el Museo Pedagógico Colombiano, convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional, estudiantes, egresados, investigadores, docentes, administrativos y miembros externos de la comunidad académica, colectivos pedagógicos y a todas las personas interesadas en conocernos, apoyarnos y difundir nuestras labores, a visitarnos de lunes a viernes entre 8:00 a.m. y 4:00 p.m.  en las nuevas instalaciones del Museo ubicadas en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’) en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la Universidad Pedagógica Nacional.

Igualmente los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/ y a explorar nuestra página web http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.

 

Palabras clave: Selección Samper Ortega; Biblioteca Aldeana; Literatura Colombiana; Educación; Lectura; Enseñanza; Republica Liberal; Bibliotecas; Museo Pedagógico Colombiano.

 

Referencias

Biblioteca.udea.edu.co (2021). Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana (Biblioteca Aldeana). Sistema de Bibliotecas. Fecha de consulta: Septiembre 1 de 2021. Desde: http://biblioteca.udea.edu.co:8080/leo/handle/123456789/1402

Siise.bibliotecanacional.gov.co (2021). Colección Digital Samper Ortega. Fecha de consulta: Septiembre 1 de 2021. Desde: https://siise.bibliotecanacional.gov.co/BBCC/(X(1)S(1hqkwjrcryqo1jzhcmwrbu2h))/Home/AcercaDe/2?AspxAutoDetectCookieSupport=1  

Herrera M. C., & Jilmar Díaz C. (2010). BIBLIOTECAS Y LECTORES EN EL SIGLO XX COLOMBIANO: LA BIBLIOTECA ALDEANA DE COLOMBIA. Revista Educación Y Pedagogía, 13(29-30), 101-111. Recuperado de: https://revistas.udea.edu.co/index.php/revistaeyp/article/view/7510 4

Pineda Cupa, M. Á. (2017). «Semblanza de Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana (1928-1937)». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED. Recuperado de: http://www.cervantesvirtual.com/obra/seleccionsamper-ortega-de-literatura-colombiana-1928-1937-semblanza-788529/

Pineda Cupa, M. Á. (2019). La edición de la Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana: Bibliotecas, editoriales e imprentas en la década de 1930. Información, Cultura Y Sociedad, (40), 69-92. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6963050

Samper Ortega, Daniel. 1937a. Selección Samper Ortega de Literatura Colombiana. Índices. Bogotá: Editorial Minerva S. A.