En virtud de su compromiso con la conservación, la investigación, la difusión de la memoria pedagógica y la historiografía de sus colecciones patrimoniales, el Museo Pedagógico Colombiano presenta El Libro de la Educadora como pieza del mes, texto que hace parte del Fondo Documental Bibliográfico (Colección Manuales Escolares) y en el que las mujeres “[…] han de encontrar todo aquello que buscaron en vano en otros libros, y de que pueden leer con entera confianza, pues no se dirigen a un fantasma femenino, sin consistencia real… ¡Han sido escritos totalmente para ellas!” (Combes, 1910, p. 8).

Este novedoso ejemplar fue escrito por Pablo Combes y pertenece a la colección Biblioteca de La Mujer Cristiana. La obra publicada en 1910 por la casa editora Herederos de Juan Gili (Barcelona) se presentó como una versión autorizada por parte de los editores franceses Aubanel Frères, lo que evidencia su circulación internacional y su respaldo editorial. Asimismo, el texto contó con el sello Nihil Obstat[1], otorgado por el censor Bartolomé Cintas y la inscripción Imprimátur[2] dispuesta por orden del licenciado Salvador Carreras. En particular, estas características revelan el control y la validación doctrinal que la Iglesia católica ejercía sobre las publicaciones dirigidas a la formación religiosa, moral y educativa de la mujer a inicios del siglo XX.

A través de diez capítulos, la publicación planteaba distintos aspectos de la educación femenina: desde los principios de la educación maternal, las primeras nociones del esfuerzo, temas como el juego, el aprendizaje de habilidades básicas (dibujar, escribir y leer), la educación en el entorno familiar y fuera de él, hasta la formación de la juventud antes y después de su ingreso a la vida social. Finalmente, se enfatizaba sobre el papel permanente de la madre como educadora y se ampliaba su acción en la sociedad. Adicionalmente, el índice del volumen revelaba que el documento era parte de un plan general de formación integral contemplado en la colección Los cuatro libros de la mujer.
Esta distribución temática muestra una nueva concepción para entender el rol femenino. En consecuencia, en función de la educación de la mujer se definió la misión suprema de la feminidad. Cabe destacar que según Combes (1910) surgiría “[…] en ella un nuevo instinto, el de la información intelectual y moral, la facultad de educación, complemento de la maternidad” (pp. 20-21); a partir de ello se situó la labor educativa como una extensión directa de la experiencia materna. Por lo tanto, “ya no es la madre que mece la cuna, sino la mujer que dirige los vacilantes pasos del que debe educar” (p. 21). Este enunciado indica una transición desde el cuidado físico hacia la formación moral e intelectual como una exteriorización de su amor materno.
Igualmente, este proceso se plasmó en la línea editorial que presentó ‘lo educativo’ como el término fundamental para el desarrollo del volumen que cerró la colección. En este tomo, Combes (1910) afirmaba que las “[…] esposas tiernas, amas de casa vigilantes, madres inteligentes y amorosas, querrán convertirse en educadoras perspicaces á ejercer con incansable fidelidad, constancia y ardor la segunda y más elevada maternidad, la de formar almas [sic]” (p. 30). De este modo, la mujer se concibió como un ser en constante transformación, cuya función se ampliaría progresivamente.
Desde esta perspectiva, la educación se configuró como una práctica constante y temprana. Combes (1910) sostenía que “la vida depende de la infancia como depende la cosecha del grano que se siembra” (p. 32), una idea que reforzaba la necesidad de intervenir desde los primeros años. De esta manera, había que “[…] aplicarse desde el principio, desde la primera hora, pues nunca es demasiado pronto” (p. 35). Por esta razón, el autor entendía que la formación del individuo dependía de la consolidación de unos hábitos. En consecuencia, los principios educativos podían “[…] resumirse en estas dos fórmulas: luchar contra las malas tendencias, y, […] engendrar los buenos hábitos, que determinarán en el niño una segunda naturaleza, ó, para ser más exactos, una naturaleza mejor [sic]” (p. 37).
Dicha labor implicaba por parte de la madre un conocimiento profundo del niño y una intervención ajustada a él. Al respecto, Combes (1910) aseguraba que:
“[…] cuando [ella] conozca perfectamente la naturaleza de su hijo y los recursos de los que dispone, organizará los elementos dispersos y los fijará […] en límites proporcionados á su carácter y tendencia. Formará los buenos hábitos […] y le proporcionarán un desarrollo normal y continuo [sic]” (pp. 48-49).
Por consiguiente, la educadora no solo orientaba, sino que también estructuraba activamente el desarrollo físico y moral de su hijo, consolidándose como una figura central en su formación. Así, El Libro de la Educadora no solo daba cierre a la colección bibliográfica, sino que también redefinió el alcance del ideal femenino al proyectar a las mujeres como gestoras fundamentales para la configuración moral y social de las naciones. Tal como sugería Combes (1910), “ninguna nace educadora; educar niños es una ciencia de razón, de corazón y de experiencia” (p. 74).
Precisamente, la Biblioteca de la Mujer Cristiana está conformada por varios tomos que abordaban distintas dimensiones del rol femenino a inicios del siglo XX. A continuación, se presentan los contenidos específicos de los tres volúmenes que le anteceden a la pieza del mes –se respeta la estructura de los textos y el estilo de ortografía original–:

Volumen I: El Libro de la Esposa
Introducción. — La principal preocupación de la mujer, considerada únicamente como esposa, es decir, como compañera del hombre, debe de ser: amar á su marido, hacerle dichoso, hacerse amar de él, y encontrar en ello su propia felicidad.
Capítulo I. — La esposa debe conocer a su marido á fin de armonizar su propio carácter con el de él. — Para esto ha de estudiarlo con afectuosa solicitud, si no antes, al menos después de su matrimonio. — Ha de aprender a leer en sus maneras, su actitud, en sus miradas, para adivinar de este modo todos sus pensamientos, así como sus penas y alegrías.
Capítulo II. — Cómo la esposa ha de amar á su marido. — Como al compañero de toda su vida, como a un amigo que debe reemplazarla en todo. — El afecto conyugal es una especie de condensación de todos los demás afectos.
Capítulo III. Cómo la esposa hará feliz á su marido. — Proporcionándole alegrías, evitándole penas y compartiendo con él las penas y alegrías.
Capítulo IV. Cómo debe la esposa hacerse amar de su marido. — Papel que han de jugar los encantos físicos y la coquetería en el afecto conyugal.
Capítulo V. — Cualidades prácticas de la esposa, útiles á la prosperidad del hogar: las de una buena ama de casa, de una mujer económica, de una mujer laboriosa y previsora.
Capítulo VI. — Cualidades morales de la esposa. — Igualdad de carácter, buen humor, complacencia, bondad, abnegación, paciencia.
Capítulo VII. — Cualidades intelectuales de la esposa— Satisfacción que procede á su marido la mujer de inteligencia culta, capaz de sostener una conversación. — Lecturas en común. — Paseos en común. — Visita á los museos. — Viajes.
Capítulo VIII. — Cultura estética de la esposa. — El arte en el hogar. — Cómo puede hacer el hogar agradable á su marido y retenerle en él á su lado.
Capítulo IX. — Cómo la esposa conservará la fidelidad de su marido. — Cómo ha de defenderle de las tentaciones que podrían alejarle de ella.
Capítulo X. — Cómo la esposa afianzará su propia fidelidad. — Cómo ha de defenderse contra aquello que pueda desviarla de sus deberes como esposa.
Capítulo XI. — Conjunto de condiciones necesarias para la fidelidad de ambos.
Conclusión. — La felicidad conyugal necesita su complemento natural: la felicidad materna (Combes, 1908, p. 9-10).

Volumen II: El Libro del Ama de Casa
Introducción. – No nos proponemos escribir un simple Manual de Economía Doméstica: esta materia ha sido tratada con más ó menos éxito en numerosas obras, y nuestro fin no consiste en abordar los detalles minuciosos que exigiría un estudio completo de la cuestión. Nuestra finalidad es mucho más esencial, á saber: la exposición racional del hogar doméstico, no sólo desde el punto de vista material, sino también y sobre todo desde el punto de vista: intelectual, moral, estético, educador, etc… En conjunto una ojeada a la multiplicidad de atribuciones que incumben al ama de casa deseosa de llevar á feliz término todos sus deberes.
Primera parte: Organización moral del hogar doméstico
Capítulo I. — Importancia de la organización moral del hogar doméstico. —Se impone una regla de conducta. — Inconvenientes de la falta de un régimen regular. — Distribución del tiempo.
Capítulo II. — El hogar doméstico, centro de atracción irresistible para todos los miembros de la familia. — Atracción material, moral, intelectual, estética. — El «interior» agradable y encantador. — El verdadero «arte de la mujer» es la estética doméstica.
Capítulo III. — Relaciones exteriores. — Parientes. — Amistades. — Conocimientos sociales. — Negocios — Buenas obras.
Capítulo IV. — Organización de la educación, sea en la familia, sea en el exterior.
Capítulo V. — Papeles eventuales que un ama de casa puede ser llamada á representar.
Segunda parte: Organización material del hogar doméstico
Capítulo I. — Problema general de la organización del hogar doméstico. —Proporción entre los gastos del matrimonio y los recursos con que cuenta. —Establecimiento y distribución del presupuesto doméstico entre las diversas necesidades del hogar, de manera que deje un margen más ó menos importante para el ahorro y para la constitución de un fondo de reserva.
Capítulo II. — Condiciones de la buena administración doméstica. —Utilidad de los cuidados en la manutención. —Importancia de las pequeñas economías. — Inconvenientes de los gastos menudos.
Capítulo III. — Elección y arreglo de las habitaciones y el mobiliario, desde el punto de vista de la economía, del adorno y de la higiene.
Capítulo IV. — Organización de la alimentación y de las comidas, desde el punto de vista de la economía, del adorno y de la higiene.
Capítulo V. — Organización de todo lo referente al vestido y cuidados del cuerpo, desde el punto de vista de la economía, del adorno y de la higiene.
Capítulo VI. — Diversas organizaciones. — Calefacción. — Alumbrado. — Atención que merece fórmula «gastos diversos».
Conclusión. — Un ama de casa tiene tantas y tales atribuciones que no puede pensar en ser «otra cosa» (Combes, 1908, pp. 11-12)

Volumen III: El Libro de la Madre
Introducción. — Grandeza, alegrías, dolores y deberes de la maternidad. Justificación del objeto y plan del «Libro de la Madre».
Capítulo I. — Preparación á la maternidad. — Necesidad que tiene la mujer de prepararse de antemano á cumplir bien las diversas obligaciones de la maternidad.
Capítulo II. — Cómo se debe querer á los hijos. —Madres egoístas que sólo quieren á sus hijos para sí mismas. — Madres ciegas que no saben quererlos. — Deben querer á los hijos por ellos mismos y siempre con la vista fija en su porvenir.
Capítulo III. — Obligaciones materiales de la madre. — Desarrollo físico y salud del niño. — Hay que atender antes todo, aun en consideración al buen desarrollo futuro del alma, á hacer del niño, desde el punto de vista físico, «un buen animal.»
Capítulo IV. — Obligaciones intelectuales de la madre. — Desarrollo de la actividad de los sentidos y de la inteligencia del niño.
Capítulo V. — Obligaciones morales de la madre. — El niño será durante toda su vida lo que le haya hecho ser la madre.
Capítulo VI. — Disciplina moral de la madre y del niño. — Las madres deben sujetarse y sujetar á sus hijos á una misma disciplina moral. — Influencia del ejemplo.
Capítulo VII. — Formación intelectual y moral del niño. — Partido que puede sacar la madre de los juegos y de la curiosidad natural del niño.
Capítulo VIII. — La mejor forma del amor maternal es la vigilancia. — La madre es el «ángel de la guarda visible» del niño. — Debe ejercer una vigilancia consistente sobre todo aquello que puede influir intelectual ó moralmente en la formación del alma del niño: relaciones, amigos, compañeros de estudios y de juegos, lecturas.
Capítulo IX. — La madre amiga y confidente de sus hijos. — La madre conserva el cariño de sus hijos, y sigue ejerciendo sobre ellos benéfica influencia, aun hechos ya hombres, si se esmera en seguir siendo su amiga, la confidente de sus penas y alegrías, su consejera siempre escuchada y obedecida.
Capítulo X. — Papel de la madre y de la abuela para con los hijos y los nietos.
Conclusión. — Misión de la madre (Combes, 1909, pp. 13-14).
En conjunto, los tres tomos evidencian una estructura progresiva orientada a la formación de la mujer y sus virtudes desde distintas dimensiones: la conyugal, la doméstica y la materna. Estos ámbitos permiten comprender el enfoque integral de la obra en el marco de su contexto histórico y social.

A diferencia de los tomos anteriores, cuyo análisis permite comprender los contenidos generales de la colección, el ejemplar de El Libro de la Educadora de nuestro fondo bibliográfico, ofrece un elemento material que aporta una dimensión más íntima. En la hoja inicial se identificó un pequeño texto en homenaje a una estudiante matriculada en la Escuela Normal de Institutoras de Boyacá, cuya presencia es una huella sobre su uso y apropiación. Este tipo de intervención (ajena al proceso editorial original) sugiere que la obra circuló en contextos educativos. La escritura en caligrafía y tinta –tenue y susceptible al paso del tiempo– refuerza el carácter privado y efímero de la dedicatoria, que, al mismo tiempo, convierte al ejemplar en un testimonio único que trasciende su condición de impreso, situándolo entre lo editorial y lo personal. A continuación, se presenta su transcripción:
Escuela Normal de Institutoras
El Gobierno del Departamento
concede este premio la Señorita
Laura Forero
por su aplicación en la clase de
Canto
El Director General de Instrucción Pública
Nebardo Rojas
Tunja, 30 de noviembre de 1912.
De acuerdo con estas palabras, el libro fue otorgado como premio a una destacada estudiante de esa Escuela Normal de Institutoras en el marco de las prácticas de reconocimiento académico promovidas por la Dirección de Instrucción Pública a inicios del siglo XX.

Un atributo clave para sustentar esta hipótesis es la firma del Director General de Instrucción Pública de la época en la dedicatoria. Este personaje es nombrado en repetidas ocasiones en distintos números de la revista El Institutor –publicación seriada producida por el Órgano de la Dirección de Instrucción Pública de Boyacá entre la primera y la segunda década del siglo XX–. Según los números 176-177 de la revista se confirma que, mediante el Decreto 229 del 16 de febrero de 1912, el Ministro de Instrucción Pública, Carlos Cuervo Márquez, le comunicó al Doctor Nebardo Rojas su nombramiento como Director General de Instrucción Pública del Departamento de Boyacá.

Asimismo, los números 189-190 registraron el informe de dos visitas oficiales reglamentarias realizadas a las instalaciones de la Escuela Normal de Institutoras ubicada en Tunja (la primera en abril y la segunda en julio de 1913). En estas inspecciones participaron el Director General de Instrucción Pública y el oficial de esa Dirección, quienes evaluaron diversos aspectos institucionales. Entre ellos se incluyeron las condiciones del personal, las bajas de estudiantes, la disciplina de empleados y profesores, el mobiliario escolar, la alimentación y la observación de clases. De igual manera, se revisaron los libros reglamentarios: copiador de correspondencia, inventarios, altas y bajas del personal escolar, cuentas y razón del producto de matrículas, actas del consejo directivo, distribución de útiles, visitas, actas de exámenes anuales, registros de grados conferidos y anotador de diplomas. En particular, el informe registró los nombres y las calificaciones más altas de los exámenes intermedios aplicados en los espacios académicos de la institución.

En este contexto, se menciona específicamente a una estudiante de quinto curso llamada Laura Forero, nombre que coincide con el registrado en la nota del libro de nuestra colección. Si bien el informe de 1913 reconoce su buen desempeño en las áreas de Historia Universal y Pedagogía, en la dedicatoria se señala que el premio le fue otorgado por su aplicación en las clases de Canto. Aunque esta asignatura no se detalla en el informe de las visitas, el artículo 9 del Decreto 0670 de 1912 establecía que la música y el canto estaban incluidos en las áreas de formación normalista femenina (MEN, 1912).
Así pues, es posible que este ejemplar haya sido entregado por el director Nebardo Rojas en el marco de una visita oficial o como parte de los estímulos académicos mediante los que estudiantes como Laura Forero recibían un reconocimiento a su desempeño. No obstante, ante la falta de una confirmación directa en las fuentes consultadas, esta hipótesis debe considerarse como una interpretación fundamentada, pero no concluyente.
En este sentido, la dedicatoria no solo permite reconstruir una posible trayectoria individual, sino que también contrasta con el ideal de formación planteado en los otros volúmenes de la colección. Mientras que los tres primeros (El Libro de la Esposa, El Libro del Ama de Casa y El Libro de la Madre) marcaron una idea de lo femenino centrada en la afectividad y la intimidad del ámbito conyugal, doméstico y maternal, El Libro de la Educadora (volumen IV) amplió este horizonte para dar énfasis al lugar positivo de la mujer y su acción práctica en la sociedad. Por lo tanto, la entrega del libro como premio académico sugiere la materialización de ese tránsito: de una mujer concebida principalmente para el hogar a una figura fundamental que participaría activamente en la formación de otros dentro del sistema educativo.
Bajo esta perspectiva, la estudiante Laura Forero encarnaría el resultado de dos propósitos formativos: el primero enfocado en el ideal de disciplina y mérito promovido por el Ministerio de Instrucción Pública, y el segundo referido a la transformación de la feminidad colombiana, en la que la educación se convirtió en un vehículo legítimo para la acción de la mujer. Así, este ejemplar bibliográfico no se limitó a ser un simple objeto de premiación, sino que constituye una evidencia de la evolución del rol femenino, proceso mediante el cual la mujer pasó a desempeñar un papel mucho más activo en la esfera educativa y social.
El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva El Libro de la Educadora de la Biblioteca de la Mujer Cristiana, otras publicaciones sobre educación y formación femenina a inicios del siglo XX; objetos para la instrucción de diferentes disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.
Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo) a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).
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Palabras claves: Educación de la mujer; Biblioteca de la mujer cristiana; Libro de la educadora; Escuela Normal de Institutoras de Boyacá; Escuelas Normales Femeninas; Formación femenina; Instrucción Pública; Moral; Museo Pedagógico Colombiano.
Autoría: Jennifer Ximena Cruz Beltrán – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo: Museo Pedagógico Colombiano.
Referencias:
Centro Virtual de Memoria en Educación y Pedagogía. (s.f.). Publicaciones Seriadas. Recuperado de https://centrovirtual.idep.edu.co/?page_id=4802
Combes, P. (1910). Biblioteca de «La Mujer Cristiana» – Volumen IV – El Libro de la Educadora. (M. De Echarri, Trad.). Herederos de Juan Gili, Editores.
Hermanas Franciscanas. (2018). ¿Qué es el “Nihil Obstat” y el “Imprimatur”? Recuperado de https://hermanasfranciscanas.wordpress.com/2018/05/06/que-es-el-nihil-obstat-y-el-imprimatur/
IberLibro.com (2006). El Libro de la Esposa. Recuperado de https://www.iberlibro.com/LIBRO-ESPOSA-COMBES-PABLO/32370495265/bd
IberLibro.com (2023). El Libro de la Madre. Recuperado de https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=31734035087
IberLibro.com (2024). El Libro de la Madre. Recuperado de https://www.iberlibro.com/Libro-Madre-Pablo-Combes-Herederos-Juan/31963024148/bd
IL TUFFATORE (2021). El Libro de la Educadora. Recuperado de https://iltuffatore.es/book/combes-pablo-el-libro-de-la-educadora/
Ministerio de Educación Nacional. (1912). Decreto 0670 de 1912 por el cual se dictan algunas disposiciones sobre Escuelas Normales. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co/1780/articles-102442_archivo_pdf.pdf
Museo Pedagógico Colombiano. (s.f.). Hemeroteca digital. Recuperado de http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/hemeroteca-digital/
Órgano de la Dirección de Instrucción Pública. (1912). El Institutor, Año XII (176–177). Recuperado de https://centrovirtual.idep.edu.co/wp-content/uploads/2015/12/El%20Institutor%20176%20-177.pdf
Órgano de la Dirección de Instrucción Pública. (1913). El Institutor, Año XII (189–190). Recuperado de https://centrovirtual.idep.edu.co/wp-content/uploads/2015/12/El%20Institutor%20189%20-%20190.pdf
Todocoleccion (2008). El Libro de la Esposa. Recuperado de https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos/combes-libro-esposa-1908~x34327564
Todocoleccion (2013). El libro del ama de casa. Recuperado de https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos-religion/el-libro-ama-casa-biblioteca-mujer-cristiana-pablo-combes-1908~x475620162
[1] Nihil Obstat (Nada se opone) indica que la obra fue aprobada por el Censor de la diócesis, quien, tras la revisión, no encontró ningún error doctrinal o moral. Generalmente, el censor era un sacerdote nombrado por un obispo, cuya tarea implicaba la interacción con el autor hasta asegurarse de que este hubiera corregido su obra de acuerdo con las recomendaciones recibidas. (Hermanas Franciscanas, 2018)
[2] Imprimátur (Imprímase) es la aprobación formal otorgada por el obispo o un superior eclesial para la publicación de una obra con contenidos sobre la fe o la moral. Esta licencia concedía autorización para la impresión, distribución, posesión y lectura. (Hermanas Franciscanas, 2018)
