Para el presente mes, hemos seleccionado una pieza ejemplar que consideramos de gran valor patrimonial, histórico y pedagógico. Este elemento refleja los procesos de enseñanza y las prácticas educativas en el ramo de la geografía y la historia adoptados a partir de la expedición del Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870.

Se trata de un cuaderno de geografía producido entre 1881 y 1882 por Carlina Fajardo, estudiante de la ‘Escuela Normal Nacional de Institutoras de Boyacá’ (actualmente Escuela Normal Superior Leonor Álvarez Pinzón), ubicada en la ciudad de Tunja, quien perteneció a una nueva generación de mujeres que accedieron a la instrucción educativa formal en el contexto de las reformas liberales propuestas por la Primera Misión Pedagógica Alemana a finales del siglo XIX.

Esta institución abrió sus puertas el 5 de mayo de 1875, reglamentada por el Decreto 356 del 27 de agosto 1874, que enunciaba el propósito y los ramos de enseñanza de las Escuelas Normales de mujeres:
Art. 1: se establecerá una Escuela normal de institutoras en cada uno de los estados donde no existe ningún plantel de la misma clase, de conformidad con el presente decreto. […] Art. 3: el establecimiento de tales escuelas tiene por objeto formar maestras idóneas para regentar las Escuelas primarias de su sexo en los estados respectivos. En consecuencia, anexa a cada una habrá una Escuela primaria elemental, donde se ensayarán, para instrucción de las alumnas maestras, los métodos de enseñanza. […] Art. 7: las materias de enseñanza en las mismas Escuelas serán las siguientes: 1. Gramática castellana i ejercicio de composición lectura i recitación: 2. Aritmética i el sistema legal de pesos u medidas. 3. Contabilidad. 4. Elementos de geografía universal i geografía especial de Colombia. 5. Historia de Colombia. 6. Geometría aplicada al dibujo. 7. Nociones de la física, historia natural e higiene; 8. Pedagogía i legislación sobre instrucción pública. 9. Música y canto. 10. Caligrafía. 11. Calisténica [sic]. (Diario Oficial, 1874: N° 3,252)
Bajo las disposiciones del mismo decreto, entre 1874 y 1878, se fundarían otras Escuelas Normales Nacionales Femeninas en los Estados Soberanos de Santander, Antioquia, Magdalena, Tolima, Cauca, Panamá y Bolívar, que junto con el de Cundinamarca y Boyacá, conformaban los Estados Unidos de Colombia.
En este sentido, para la Escuela Normal Femenina de la provincia de Tunja, el presidente del Estado nombró a la señorita Inocencia Nariño como directora, quien inició actividades con 28 alumnas y ejerció sus labores durante diez años. En particular, su nombre toma relevancia, ya que, fue la maestra Nariño, quien evaluó los mapas del cuaderno, como se evidencia en las anotaciones de sus hojas. La directora se destacaba por su rigurosidad académica y disciplinaria, ya que, las alumnas debían cumplir estrictamente con el reglamento establecido, bajo la constante vigilancia de las directivas.
Ahora bien, las huellas de las Escuelas Normales impulsadas por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, se rastrean en las disposiciones de la Constitución de 1821 y otras legislaciones decretadas por el Congreso General de Colombia. Sobresalen dos leyes, la primera Sobre el establecimiento de escuelas de niñas en los conventos de Religiosas; y la segunda Sobre el establecimiento de escuelas de primeras letras para niños de ambos sexos, que autorizó al Poder Ejecutivo: “[…] para que mande establecer en las primeras ciudades de Colombia escuelas normales del método lancasteriano o de enseñanza mutua, para que de allí se vaya difundiendo a todas las provincias.” (República de Colombia, 1821, Artículo 15).
Además, el propósito de la fundación de las escuelas de primeras letras quedó bien definido en las disposiciones de la naciente República, que subrayaban la importancia de la educación como fuente y origen de todos los conocimientos humanos. Por ello, la Ley 1 del 6 de agosto de 1821 consideraba que:
[…] sin saber leer y escribir los ciudadanos no pueden conocer fundamentalmente las sagradas obligaciones que les imponen la religión y la moral cristiana, como tampoco los derechos y deberes del hombre en sociedad, para ejercer dignamente los primeros y cumplir los últimos con exactitud. (República de Colombia, 1821, p. 108).
En este sentido, las Escuelas Normales Superiores –ENS– se crearon no solo con el fin de formar a las nuevas generaciones de ciudadanos para el desarrollo del país, sino también para la edificación del nuevo Estado-nación colombiano.
En la historia de la educación del país, las ENS han jugado un papel fundamental en la formación de maestros: han fortalecido una cultura de reflexión pedagógica a través de la preparación de los maestros en función de las necesidades del país, y han promovido una nueva manera de entender las prácticas educativas, basadas en los principios de “educabilidad, enseñabilidad, pedagogía y contexto” (Noval, 2022, p. 95).
Desde esta perspectiva, una de las principales preocupaciones del gobierno liberal del Olimpo Radical fue la educación femenina. Así, bajo la dirección de la maestra alemana Catalina Recker, se estableció la Escuela Normal de Institutoras del Estado de Cundinamarca –la primera escuela normal para mujeres del país–, puesta en funcionamiento el 11 de octubre de 1872. Posteriormente, en 1874, el presidente de los Estados Unidos de Colombia, Santiago Pérez Manosalva, expidió el ya mencionado Decreto No. 356, que reglamentó la creación y funcionamiento de estas instituciones.
Gracias a estas reformas educativas, la instrucción pública se extendió a las mujeres. En consecuencia, el acceso a procesos de formación idóneos capacitó a las primeras maestras de educación primaria del territorio nacional para la atención de niñas. Asimismo, las habilitó para la dirección de las primeras escuelas elementales y superiores destinadas a la enseñanza y educación de las niñas y las jóvenes.
De acuerdo con los informes de las Juntas de Inspección de instrucción pública primaria de finales del siglo XIX:
La Escuela Normal, como su nombre lo indica, tiene por objeto educar jóvenes que sean la norma o el modelo entre los demás; es decir, preparar y formar Maestros que, por su ilustración y sus virtudes, sean dignos de corresponder a las delicadas funciones que Dios, el Gobierno y la Sociedad les han impuesto. (Anales de la Instrucción Pública, 1889, N° 80)
Consideremos que dos años antes de la creación de las normales femeninas, el Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870 estableció que las escuelas normales debían aplicar los métodos de enseñanza y las mismas materias estipuladas para las escuelas primarias elementales y superiores. Este plan incluyó los ramos de “jeografía jeneral [sic]” e “historia y jeografía de Colombia [sic]”.
Sin embargo, entre 1850 y 1859 se desarrolló la Comisión Corográfica de la Nueva Granada. Un proyecto científico dirigido por el geógrafo militar italiano Agustín Codazzi, que describió al detalle la Nueva Granada, levantó una carta geográfica general, y produjo láminas artísticas y mapas corográficos de cada una de las provincias.

Como sostiene Eugenio Barney Cabrera, dicha empresa científica:
[…] encarnó la expresión de la nacionalidad republicana que intentaba nacionalizar su entidad histórica, social y geográfica […], ésta intentó además el conocimiento del hombre y de su economía; […] el grupo de Codazzi investigaba la colectividad; […] profundizó en el ser y en la naturaleza del hombre y de su circunstancia, incluyendo el remoto pasado aborigen.” (como se citó en Biblioteca Nacional de Colombia, 2008)
En esta perspectiva, la Comisión Corográfica tuvo como objetivo fundamental explorar y describir detalladamente el territorio colombiano. Su propósito era claro: tener un mapa corográfico de cada provincia, que caracterizaría la geografía, los recursos naturales, los paisajes y las poblaciones de la República de la Nueva Granada. De esta manera:
La Comisión Corográfica, con su obra cartográfica y sus ramificaciones en la pintura, la botánica y los estudios sociales, constituyó, sin lugar a dudas, la empresa científica y de progreso material de más vastas dimensiones emprendida en Colombia con anterioridad al siglo XX. […] (Sánchez, 2000, p. 7)
Igualmente, Manuel Ancízar, secretario de tan ambicioso proyecto científico, literario y artístico, señalaba la importancia de aquellos trabajos en relación con los objetivos de progreso material y desarrollo de la nación: “educación, industria, caminos, inmigración, son faces de una sola necesidad nacional, y elementos correlativos e inseparables del progreso” (Ancízar, s.f., como se citó en Sánchez, 2000, p. 5)
Este interés por redescubrir la nación y llevarla por sendas de modernización y civilización, encontró fundamentos en el aparato educativo a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Esto fue posible porque se impartían estudios y conocimientos geográficos a las institutoras de las Escuelas Normales. De este modo, los rudimentos de la geografía –como ramo de instrucción oficial–, formaron la idea de espacialidad, población y ciudadanía, así como los principios para el reconocimiento de las fronteras territoriales y la representación del Estado-nación. Posteriormente, esta se constituiría como disciplina escolar.

Con respecto a su materialidad, el cuaderno cuenta con papel de escritura fabricado para el uso de plumas de tinta. Llama la atención que, al ubicar una fuente de luz directa sobre sus hojas, se identifica la marca de agua ‘E. Towgood Fine’. Esta inscripción pertenecía a ‘Edward Towgood & Sons Ltd.’, una empresa industrial de Sawston que se consolidó como una de las principales productoras británicas de papel de alta calidad durante el siglo XIX y parte del siglo XX.
La exploración del cuaderno permitió descubrir dos tipos más de papel. El primero tiene el escudo distintivo de la marca de agua ‘Britannia’, símbolo asociado con el “papel de contabilidad color crema” –un producto impulsado por el espíritu de la Revolución Industrial y la creciente necesidad de llevar libros de registro contable durante el siglo XIX–. El segundo consiste en un conjunto de hojas en blanco, fabricadas con un papel más delgado que no lleva marcas de agua.

En su Cuaderno de Geografía, la alumna Carlina Fajardo –entre 1881 y 1882– no solo registró la cartografía de algunas regiones colombianas, sino que también incluyó mapas de otros países, realizados a ‘mano alzada’ (una técnica de dibujo que no utiliza instrumentos de precisión). Por ello, resaltamos su belleza y valor visual, ya que esta compilación de mapas constituye una pieza escolar de notable calidad artística y estética.
Cada mapa está rotulado con caligrafía técnica y presenta las fronteras territoriales, los accidentes geográficos (cadenas montañosas, valles), los sistemas hidrográficos (ríos, cuerpos de agua), la cuadrícula de meridianos y paralelos, y las coordenadas. Estos detalles fueron trazados con pluma y tinta, e incluyen colores aplicados mediante la técnica de la acuarela. Además, sus páginas conservan manchas y pequeños cortes, huellas propias de la producción y uso de un material escolar de su época.
Los mapas fueron directamente revisados por la directora Inocencia Nariño y todos dejan ver apreciaciones evaluativas, entre ellas: “Esto está feo”, “Los anteriores mapas estaban mejores” o “muy bueno”. Valoraciones que demuestran el proceso de formación continuo en el ramo de Geografía, así como el estricto nivel de exigencia en la Escuela Normal Nacional de Institutoras de Boyacá.

Respecto a los exámenes obligatorios para las alumnas y la importancia de estos cuadernos en las Normales de la época, son pertinentes dos informes publicados en 1875: el primero, en la Conferencia General en la Escuela Normal nacional de Institutoras; y el segundo, en los Exámenes y Certámenes de la Escuela Normal nacional de Institutoras de Bucaramanga. En estos espacios, las maestras en formación exhibían sus trabajos de dibujo y caligrafía. En particular, se registró que:
[…] Las alumnas fueron examinadas durante quince minutos en cada materia. […] se presentaron los trabajos de dibujo y escritura de las alumnas. Por la comparación que se hizo entre los primeros y los últimos cuadernos de escritura se vio que […] han hecho progresos notables. Entre los trabajos de dibujo (paisajes y mapas del Estado de Santander), sobresalen los de las señoritas Mercedes Figueroa, Vicenta Arenas, Ana Dolores Martínez, Carmen González, Chiquinquirá Carvajal y Paulina Mutis. (La Escuela Primaria, 1875: Nº 154)
Cabe aclarar que el tiempo de producción del cuaderno coincide con las reformas educativas propuestas en 1872 por el equipo de maestros de la primera Misión Pedagógica Alemana, que influyó en la adopción oficial del sistema educativo y las ideas pedagógicas de Johann Heinrich Pestalozzi. Con respecto al método de enseñanza, el Decreto por el cual se reorganiza la Instrucción pública primaria en el Estado de Santander (1886), estableció que:
El sistema de enseñanza será el de Pestalozzi, y los Maestros al dar sus lecciones deben esforzarse a todo trance en que ellas abarquen la Instrucción y la Educación propiamente dichas, o, en otros términos, que los niños, además de adquirir conocimientos científicos, desarrollen armónica y uniformemente sus facultades intelectuales, sus sentimientos y sus fuerzas orgánicas. (Artículo 12)
En relación con la enseñanza de la geografía y el desarrollo de percepciones sensoriales, Pestalozzi (1819) en “Cartas sobre educación infantil” sostenía que:
[…] el dibujo de los mapas es un ejercicio que no debe olvidarse en ninguna escuela. Proporciona la idea más exacta de la extensión proporcional y de posición general de los diferentes países; da una noción más clara que ninguna descripción y deja en la memoria la impresión más permanente. (p. 99)
Según el método objetivo pestalozziano, una persona que dibujaba con exactitud lo observado directamente en la naturaleza “[…] se formará de los objetos corrientes una impresión más correcta que otro a quien nunca han enseñado a mirar bien lo que ve para saberlo reproducir en un dibujo” (Pestalozzi, 1819, p. 97). De acuerdo con él, la enseñanza de la geografía requería el contacto directo entre el alumno y la naturaleza –mediante el desarrollo de excursiones–. Asimismo, impulsaba el uso de materiales atractivos para que el ejercicio de dibujar mapas se transformara en una experiencia educativa que generara mayor deleite.

El Cuaderno de Geografía de nuestra colección constituye un valioso testimonio histórico que permite recuperar los procesos formativos de las maestras en la segunda mitad del siglo XIX y la adopción de las metodologías pedagógicas más adelantadas de la época.
La preservación y difusión de este tipo de piezas contribuye a la misión del museo, debido a que no solo mantiene viva la memoria de las prácticas y objetos escolares del pasado, sino que también busca que los visitantes recuerden sus experiencias educativas y reflexionen sobre la evolución de los materiales didácticos y su influencia en la construcción del conocimiento.
El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva el Cuaderno de Geografía de finales del siglo XIX, otros objetos de la enseñanza de la geografía; objetos para la instrucción de otras disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.
Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo), a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).
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Palabras clave: Escuelas Normales Nacionales Femeninas; Geografía; Comisión Corográfica; Pestalozzi; Primera Misión Pedagógica Alemana; Enseñanza de la geografía; Dibujo de mapas; Museo Pedagógico Colombiano.
Autoría: Paula Andrea Calderón Huertas – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo: Museo Pedagógico Colombiano.
Referencias:
Anales de la Instrucción Pública en la República de Colombia. (1880-1890). periódico oficial destinado al fomento y a la estadística de los establecimientos de enseñanza pública. Imprenta de Echeverría hermanos, Bogotá.
Biblioteca Nacional de Colombia. (2008). Exposición virtual: La Comisión Corográfica, Aporte interdisciplinario para el mundo. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/exposiciones/Exposicion?Exposicion=La%20Comisi%C3%B3n%20Corogr%C3%A1fica
Biblioteca Nacional de Colombia. (2020). Recurso digital: Mapeando Colombia: la construcción del territorio. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/mapeando/Paginas/capitulocinco.html#!
Bill Blake Heritage Documentation. (2017). Heritage statement: The Marven Centre – formerly Spicers Theatre, Sawston Village College. https://sawstonvc.org/wp-content/uploads/2021/09/Spicers-Theatre-Heritage-Statement-Final.pdf
DIARIO OFICIAL (1864-1886), Diario Oficial de los Estados Unidos de Colombia, Año I – Nº 1 a Año XXII – Nº 6,756. (1874, agosto 27). Sobre establecimiento de Escuelas normales de mujeres. (Decreto 356 de 1874). Diario Oficial, 1874: N° 3,252.
Gaceta de Santander. (1886). Decreto por el cual se reorganiza la Instrucción pública primaria en el Estado de Santander. Art. 12. Archivo Histórico Regional de Santander – Universidad Industrial de Santander.
Gil, D., Sandoval, S. (24 de octubre de 2011). Escuela Normal Superior Leonor Álvarez. Colegios de Tunja. https://colegiostunja.blogspot.com/2011/10/escuela-normal-superior-leonor-alvarez.html
González Saavedra, A. (2020). Enseñanza de la Geografía en Colombia. 1825-1869. Doctorado Interinstitucional en Educación. Universidad del Valle. https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/server/api/core/bitstreams/ffb191b5-fc46-416e-81fb-c12868dbaec0/content
Herrera Casilimas, G. E. (2021). Las escuelas normales colombianas y la pedagogía: trayectorias históricas de una relación (1821-1950). Praxis Pedagógica, 108-139. https://revistas.uniminuto.edu/index.php/praxis/article/view/2364/2755
Noval, Pedraza, C. (2022). Escuelas Normales Superiores “Experiencias pedagógicas en tiempos de pandemia”. Editorial UPTC. https://doi.org/10.19053/9789586606257
Pestalozzi, J. (1988). Cartas sobre educación infantil. Madrid, España: Editorial Tecnos, S. A.
República de Colombia. (1821). Ley sobre el establecimiento de escuelas de primeras letras para niños de ambos sexos. Art. 15. 6 de agosto de 1821 (Colombia).
República de Colombia. (1821). Leyes de la República de Colombia 1821. Colección de Leyes dadas por el Congreso Constituyente de la República de Colombia. Biblioteca Nacional. Bogotá.
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Señal Memoria. (2025). Recurso digital: Las primeras escuelas normales de mujeres en Colombia. https://www.senalmemoria.co/piezas/las-primeras-escuelas-normales-de-mujeres-en-colombia
The Modernist Review. (2024). Echoes of childhood: The Hogarth Press, the Hyde Park Gate News and Virginia Woolf’s material legacy. https://modernistreviewcouk.wordpress.com/2024/08/26/echoes-of-childhood-the-hogarth-press-the-hyde-park-gate-news-and-virginia-woolfs-material-legacy/












