Pieza del mes de julio 2026: Mujer, educación y feminidad: la transformación del ideal de formación femenina a inicios del siglo XX en ‘El Libro de la Educadora’.

En virtud de su compromiso con la conservación, la investigación, la difusión de la memoria pedagógica y la historiografía de sus colecciones patrimoniales, el Museo Pedagógico Colombiano presenta El Libro de la Educadora como pieza del mes, texto que hace parte del Fondo Documental Bibliográfico (Colección Manuales Escolares) y en el que las mujeres “[…] han de encontrar todo aquello que buscaron en vano en otros libros, y de que pueden leer con entera confianza, pues no se dirigen a un fantasma femenino, sin consistencia real… ¡Han sido escritos totalmente para ellas!”  (Combes, 1910, p. 8).

Sello Nihil Obstat en El Libro de la Educadora. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano Fotografía de: Jennifer Ximena Cruz Beltrán, 2026.

Este novedoso ejemplar fue escrito por Pablo Combes y pertenece a la colección Biblioteca de La Mujer Cristiana. La obra publicada en 1910 por la casa editora Herederos de Juan Gili (Barcelona) se presentó como una versión autorizada por parte de los editores franceses Aubanel Frères, lo que evidencia su circulación internacional y su respaldo editorial. Asimismo, el texto contó con el sello Nihil Obstat[1], otorgado por el censor Bartolomé Cintas y la inscripción Imprimátur[2] dispuesta por orden del licenciado Salvador Carreras. En particular, estas características revelan el control y la validación doctrinal que la Iglesia católica ejercía sobre las publicaciones dirigidas a la formación religiosa, moral y educativa de la mujer a inicios del siglo XX.

IL TUFFATORE (2021). El Libro de la Educadora. [Portada]. https://iltuffatore.es /book/combes-pablo-el-libro-de-la-educadora/

A través de diez capítulos, la publicación planteaba distintos aspectos de la educación femenina: desde los principios de la educación maternal, las primeras nociones del esfuerzo, temas como el juego, el aprendizaje de habilidades básicas (dibujar, escribir y leer), la educación en el entorno familiar y fuera de él, hasta la formación de la juventud antes y después de su ingreso a la vida social. Finalmente, se enfatizaba sobre el papel permanente de la madre como educadora y se ampliaba su acción en la sociedad. Adicionalmente, el índice del volumen revelaba que el documento era parte de un plan general de formación integral contemplado en la colección Los cuatro libros de la mujer.

Esta distribución temática muestra una nueva concepción para entender el rol femenino. En consecuencia, en función de la educación de la mujer se definió la misión suprema de la feminidad. Cabe destacar que según Combes (1910) surgiría “[…] en ella un nuevo instinto, el de la información intelectual y moral, la facultad de educación, complemento de la maternidad” (pp. 20-21); a partir de ello se situó la labor educativa como una extensión directa de la experiencia materna. Por lo tanto, “ya no es la madre que mece la cuna, sino la mujer que dirige los vacilantes pasos del que debe educar” (p. 21). Este enunciado indica una transición desde el cuidado físico hacia la formación moral e intelectual como una exteriorización de su amor materno.

Igualmente, este proceso se plasmó en la línea editorial que presentó ‘lo educativo’ como el término fundamental para el desarrollo del volumen que cerró la colección. En este tomo, Combes (1910) afirmaba que las “[…] esposas tiernas, amas de casa vigilantes, madres inteligentes y amorosas, querrán convertirse en educadoras perspicaces á ejercer con incansable fidelidad, constancia y ardor la segunda y más elevada maternidad, la de formar almas [sic]” (p. 30). De este modo, la mujer se concibió como un ser en constante transformación, cuya función se ampliaría progresivamente.

Desde esta perspectiva, la educación se configuró como una práctica constante y temprana. Combes (1910) sostenía que “la vida depende de la infancia como depende la cosecha del grano que se siembra” (p. 32), una idea que reforzaba la necesidad de intervenir desde los primeros años. De esta manera, había que “[…] aplicarse desde el principio, desde la primera hora, pues nunca es demasiado pronto” (p. 35). Por esta razón, el autor entendía que la formación del individuo dependía de la consolidación de unos hábitos. En consecuencia, los principios educativos podían “[…] resumirse en estas dos fórmulas: luchar contra las malas tendencias, y, […] engendrar los buenos hábitos, que determinarán en el niño una segunda naturaleza, ó, para ser más exactos, una naturaleza mejor [sic]” (p. 37).

Dicha labor implicaba por parte de la madre un conocimiento profundo del niño y una intervención ajustada a él. Al respecto, Combes (1910) aseguraba que:

 “[…] cuando [ella] conozca perfectamente la naturaleza de su hijo y los recursos de los que dispone, organizará los elementos dispersos y los fijará […] en límites proporcionados á su carácter y tendencia. Formará los buenos hábitos […] y le proporcionarán un desarrollo normal y continuo [sic]” (pp. 48-49).

Por consiguiente, la educadora no solo orientaba, sino que también estructuraba activamente el desarrollo físico y moral de su hijo, consolidándose como una figura central en su formación. Así, El Libro de la Educadora no solo daba cierre a la colección bibliográfica, sino que también redefinió el alcance del ideal femenino al proyectar a las mujeres como gestoras fundamentales para la configuración moral y social de las naciones. Tal como sugería Combes (1910), “ninguna nace educadora; educar niños es una ciencia de razón, de corazón y de experiencia” (p. 74).

Precisamente, la Biblioteca de la Mujer Cristiana está conformada por varios tomos que abordaban distintas dimensiones del rol femenino a inicios del siglo XX. A continuación, se presentan los contenidos específicos de los tres volúmenes que le anteceden a la pieza del mes –se respeta la estructura de los textos y el estilo de ortografía original–:

Todocoleccion (2008). El Libro de la Esposa. [Portada]. https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos/ combes-libro-esposa-1908~x34327564

Volumen I: El Libro de la Esposa

Introducción. — La principal preocupación de la mujer, considerada únicamente como esposa, es decir, como compañera del hombre, debe de ser: amar á su marido, hacerle dichoso, hacerse amar de él, y encontrar en ello su propia felicidad.

Capítulo I. — La esposa debe conocer a su marido á fin de armonizar su propio carácter con el de él. — Para esto ha de estudiarlo con afectuosa solicitud, si no antes, al menos después de su matrimonio. — Ha de aprender a leer en sus maneras, su actitud, en sus miradas, para adivinar de este modo todos sus pensamientos, así como sus penas y alegrías.

Capítulo II. — Cómo la esposa ha de amar á su marido. — Como al compañero de toda su vida, como a un amigo que debe reemplazarla en todo. — El afecto conyugal es una especie de condensación de todos los demás afectos.

Capítulo III. Cómo la esposa hará feliz á su marido. — Proporcionándole alegrías, evitándole penas y compartiendo con él las penas y alegrías.

Capítulo IV. Cómo debe la esposa hacerse amar de su marido.  — Papel que han de jugar los encantos físicos y la coquetería en el afecto conyugal.

Capítulo V. — Cualidades prácticas de la esposa, útiles á la prosperidad del hogar: las de una buena ama de casa, de una mujer económica, de una mujer laboriosa y previsora.

Capítulo VI. — Cualidades morales de la esposa. — Igualdad de carácter, buen humor, complacencia, bondad, abnegación, paciencia.

Capítulo VII. — Cualidades intelectuales de la esposa— Satisfacción que procede á su marido la mujer de inteligencia culta, capaz de sostener una conversación. — Lecturas en común. — Paseos en común. — Visita á los museos. — Viajes.

Capítulo VIII. — Cultura estética de la esposa. — El arte en el hogar. — Cómo puede hacer el hogar agradable á su marido y retenerle en él á su lado.

Capítulo IX. — Cómo la esposa conservará la fidelidad de su marido. — Cómo ha de defenderle de las tentaciones que podrían alejarle de ella.

Capítulo X. — Cómo la esposa afianzará su propia fidelidad. — Cómo ha de defenderse contra aquello que pueda desviarla de sus deberes como esposa.

Capítulo XI. — Conjunto de condiciones necesarias para la fidelidad de ambos.

Conclusión. — La felicidad conyugal necesita su complemento natural: la felicidad materna (Combes, 1908, p. 9-10).

Todocoleccion (2013). El Libro del Ama de Casa. [Portada]. https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos-religion/el-libro-ama-casa-biblioteca-mujer-cristiana-pablo-combes-1908~x475620162

Volumen II: El Libro del Ama de Casa

Introducción. – No nos proponemos escribir un simple Manual de Economía Doméstica: esta materia ha sido tratada con más ó menos éxito en numerosas obras, y nuestro fin no consiste en abordar los detalles minuciosos que exigiría un estudio completo de la cuestión. Nuestra finalidad es mucho más esencial, á saber: la exposición racional del hogar doméstico, no sólo desde el punto de vista material, sino también y sobre todo desde el punto de vista: intelectual, moral, estético, educador, etc… En conjunto una ojeada a la multiplicidad de atribuciones que incumben al ama de casa deseosa de llevar á feliz término todos sus deberes.

Primera parte: Organización moral del hogar doméstico

Capítulo I. — Importancia de la organización moral del hogar doméstico. —Se impone una regla de conducta. — Inconvenientes de la falta de un régimen regular. — Distribución del tiempo.

Capítulo II. — El hogar doméstico, centro de atracción irresistible para todos los miembros de la familia. — Atracción material, moral, intelectual, estética. — El «interior» agradable y encantador. — El verdadero «arte de la mujer» es la estética doméstica.

Capítulo III. — Relaciones exteriores. — Parientes. — Amistades. — Conocimientos sociales. — Negocios — Buenas obras.

Capítulo IV. — Organización de la educación, sea en la familia, sea en el exterior.

Capítulo V. — Papeles eventuales que un ama de casa puede ser llamada á representar.

Segunda parte: Organización material del hogar doméstico

Capítulo I. — Problema general de la organización del hogar doméstico. —Proporción entre los gastos del matrimonio y los recursos con que cuenta. —Establecimiento y distribución del presupuesto doméstico entre las diversas necesidades del hogar, de manera que deje un margen más ó menos importante para el ahorro y para la constitución de un fondo de reserva.

Capítulo II. — Condiciones de la buena administración doméstica. —Utilidad de los cuidados en la manutención. —Importancia de las pequeñas economías. — Inconvenientes de los gastos menudos.

Capítulo III. — Elección y arreglo de las habitaciones y el mobiliario, desde el punto de vista de la economía, del adorno y de la higiene.

Capítulo IV. — Organización de la alimentación y de las comidas, desde el punto de vista de la economía, del adorno y de la higiene.

Capítulo V. — Organización de todo lo referente al vestido y cuidados del cuerpo, desde el punto de vista de la economía, del adorno y de la higiene.

Capítulo VI. — Diversas organizaciones. — Calefacción. — Alumbrado. — Atención que merece fórmula «gastos diversos».

Conclusión. — Un ama de casa tiene tantas y tales atribuciones que no puede pensar en ser «otra cosa» (Combes, 1908, pp. 11-12)

IberLibro (2023). El Libro de la Madre. [Portada]. https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=31734035087

Volumen III: El Libro de la Madre

Introducción. — Grandeza, alegrías, dolores y deberes de la maternidad. Justificación del objeto y plan del «Libro de la Madre».

Capítulo I. — Preparación á la maternidad. — Necesidad que tiene la mujer de prepararse de antemano á cumplir bien las diversas obligaciones de la maternidad.

Capítulo II. — Cómo se debe querer á los hijos. —Madres egoístas que sólo quieren á sus hijos para sí mismas. — Madres ciegas que no saben quererlos. — Deben querer á los hijos por ellos mismos y siempre con la vista fija en su porvenir.

Capítulo III. — Obligaciones materiales de la madre. — Desarrollo físico y salud del niño. — Hay que atender antes todo, aun en consideración al buen desarrollo futuro del alma, á hacer del niño, desde el punto de vista físico, «un buen animal.»

Capítulo IV. — Obligaciones intelectuales de la madre. — Desarrollo de la actividad de los sentidos y de la inteligencia del niño.

Capítulo V. — Obligaciones morales de la madre. — El niño será durante toda su vida lo que le haya hecho ser la madre.

Capítulo VI. — Disciplina moral de la madre y del niño. — Las madres deben sujetarse y sujetar á sus hijos á una misma disciplina moral. — Influencia del ejemplo.

Capítulo VII. — Formación intelectual y moral del niño. — Partido que puede sacar la madre de los juegos y de la curiosidad natural del niño.

Capítulo VIII. — La mejor forma del amor maternal es la vigilancia. — La madre es el «ángel de la guarda visible» del niño. — Debe ejercer una vigilancia consistente sobre todo aquello que puede influir intelectual ó moralmente en la formación del alma del niño: relaciones, amigos, compañeros de estudios y de juegos, lecturas.

Capítulo IX. — La madre amiga y confidente de sus hijos. — La madre conserva el cariño de sus hijos, y sigue ejerciendo sobre ellos benéfica influencia, aun hechos ya hombres, si se esmera en seguir siendo su amiga, la confidente de sus penas y alegrías, su consejera siempre escuchada y obedecida.

Capítulo X. — Papel de la madre y de la abuela para con los hijos y los nietos.

Conclusión. — Misión de la madre (Combes, 1909, pp. 13-14).

En conjunto, los tres tomos evidencian una estructura progresiva orientada a la formación de la mujer y sus virtudes desde distintas dimensiones: la conyugal, la doméstica y la materna. Estos ámbitos permiten comprender el enfoque integral de la obra en el marco de su contexto histórico y social.

Mención sobre premio a Laura Forero en El Libro de la Educadora. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de: Jennifer Ximena Cruz Beltrán, 2026.

A diferencia de los tomos anteriores, cuyo análisis permite comprender los contenidos generales de la colección, el ejemplar de El Libro de la Educadora de nuestro fondo bibliográfico, ofrece un elemento material que aporta una dimensión más íntima. En la hoja inicial se identificó un pequeño texto en homenaje a una estudiante matriculada en la Escuela Normal de Institutoras de Boyacá, cuya presencia es una huella sobre su uso y apropiación. Este tipo de intervención (ajena al proceso editorial original) sugiere que la obra circuló en contextos educativos. La escritura en caligrafía y tinta –tenue y susceptible al paso del tiempo– refuerza el carácter privado y efímero de la dedicatoria, que, al mismo tiempo, convierte al ejemplar en un testimonio único que trasciende su condición de impreso, situándolo entre lo editorial y lo personal. A continuación, se presenta su transcripción:

Escuela Normal de Institutoras
El Gobierno del Departamento
concede este premio la Señorita
Laura Forero
por su aplicación en la clase de
Canto


El Director General de Instrucción Pública
Nebardo Rojas
Tunja, 30 de noviembre de 1912.

De acuerdo con estas palabras, el libro fue otorgado como premio a una destacada estudiante de esa Escuela Normal de Institutoras en el marco de las prácticas de reconocimiento académico promovidas por la Dirección de Instrucción Pública a inicios del siglo XX.

Nombramiento de Nebardo Rojas como Director General de Instrucción Pública del Departamento de Boyacá [Imagen]. Revista El Institutor 176-177, 1912. Fuente: https://centrovirtual.idep.edu.co/wp-content /uploads/2015/12/El%20Institutor%20176%20-177.pdf

Un atributo clave para sustentar esta hipótesis es la firma del Director General de Instrucción Pública de la época en la dedicatoria. Este personaje es nombrado en repetidas ocasiones en distintos números de la revista El Institutor –publicación seriada producida por el Órgano de la Dirección de Instrucción Pública de Boyacá entre la primera y la segunda década del siglo XX–. Según los números 176-177 de la revista se confirma que, mediante el Decreto 229 del 16 de febrero de 1912, el Ministro de Instrucción Pública, Carlos Cuervo Márquez, le comunicó al Doctor Nebardo Rojas su nombramiento como Director General de Instrucción Pública del Departamento de Boyacá.

Informe de visita oficial reglamentaria practicada en la Escuela Normal de Institutoras de Boyacá [Imagen]. Revista El Institutor 189-190, 1913. Fuente: https://centrovirtual.idep.edu.co/wp-content/uploads/2015/12/El%20Institutor%20189%20-%20190.pdf

Asimismo, los números 189-190 registraron el informe de dos visitas oficiales reglamentarias realizadas a las instalaciones de la Escuela Normal de Institutoras ubicada en Tunja (la primera en abril y la segunda en julio de 1913). En estas inspecciones participaron el Director General de Instrucción Pública y el oficial de esa Dirección, quienes evaluaron diversos aspectos institucionales. Entre ellos se incluyeron las condiciones del personal, las bajas de estudiantes, la disciplina de empleados y profesores, el mobiliario escolar, la alimentación y la observación de clases. De igual manera, se revisaron los libros reglamentarios: copiador de correspondencia, inventarios, altas y bajas del personal escolar, cuentas y razón del producto de matrículas, actas del consejo directivo, distribución de útiles, visitas, actas de exámenes anuales, registros de grados conferidos y anotador de diplomas. En particular, el informe registró los nombres y las calificaciones más altas de los exámenes intermedios aplicados en los espacios académicos de la institución.

Calificaciones de Laura Forero en los Exámenes Intermedios de Quinto Curso [Imagen]. Revista El Institutor 189-190, 1913. Fuente: https:// centrovirtual.idep.edu.co/wp-content/uploads/2015/12/El%20Institutor%20189%20-%20190.pdf

En este contexto, se menciona específicamente a una estudiante de quinto curso llamada Laura Forero, nombre que coincide con el registrado en la nota del libro de nuestra colección. Si bien el informe de 1913 reconoce su buen desempeño en las áreas de Historia Universal y Pedagogía, en la dedicatoria se señala que el premio le fue otorgado por su aplicación en las clases de Canto. Aunque esta asignatura no se detalla en el informe de las visitas, el artículo 9 del Decreto 0670 de 1912 establecía que la música y el canto estaban incluidos en las áreas de formación normalista femenina (MEN, 1912).

Así pues, es posible que este ejemplar haya sido entregado por el director Nebardo Rojas en el marco de una visita oficial o como parte de los estímulos académicos mediante los que estudiantes como Laura Forero recibían un reconocimiento a su desempeño. No obstante, ante la falta de una confirmación directa en las fuentes consultadas, esta hipótesis debe considerarse como una interpretación fundamentada, pero no concluyente.

En este sentido, la dedicatoria no solo permite reconstruir una posible trayectoria individual, sino que también contrasta con el ideal de formación planteado en los otros volúmenes de la colección. Mientras que los tres primeros (El Libro de la Esposa, El Libro del Ama de Casa y El Libro de la Madre) marcaron una idea de lo femenino centrada en la afectividad y la intimidad del ámbito conyugal, doméstico y maternal, El Libro de la Educadora (volumen IV) amplió este horizonte para dar énfasis al lugar positivo de la mujer y su acción práctica en la sociedad. Por lo tanto, la entrega del libro como premio académico sugiere la materialización de ese tránsito: de una mujer concebida principalmente para el hogar a una figura fundamental que participaría activamente en la formación de otros dentro del sistema educativo.

Bajo esta perspectiva, la estudiante Laura Forero encarnaría el resultado de dos propósitos formativos: el primero enfocado en el ideal de disciplina y mérito promovido por el Ministerio de Instrucción Pública, y el segundo referido a la transformación de la feminidad colombiana, en la que la educación se convirtió en un vehículo legítimo para la acción de la mujer. Así, este ejemplar bibliográfico no se limitó a ser un simple objeto de premiación, sino que constituye una evidencia de la evolución del rol femenino, proceso mediante el cual la mujer pasó a desempeñar un papel mucho más activo en la esfera educativa y social.

El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva El Libro de la Educadora de la Biblioteca de la Mujer Cristiana, otras publicaciones sobre educación y formación femenina a inicios del siglo XX; objetos para la instrucción de diferentes disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.

Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo) a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).

Igualmente, los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales de Facebook: https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/, Instagram: https://www.instagram.com/museopedagogicoupn/?hl=es, y a explorar nuestra página web: http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.

 

Palabras claves: Educación de la mujer; Biblioteca de la mujer cristiana; Libro de la educadora; Escuela Normal de Institutoras de Boyacá; Escuelas Normales Femeninas; Formación femenina; Instrucción Pública; Moral; Museo Pedagógico Colombiano.

 

Autoría: Jennifer Ximena Cruz Beltrán – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo:  Museo Pedagógico Colombiano.

 

Referencias:

Centro Virtual de Memoria en Educación y Pedagogía. (s.f.). Publicaciones Seriadas. Recuperado de https://centrovirtual.idep.edu.co/?page_id=4802

Combes, P. (1910). Biblioteca de «La Mujer Cristiana» – Volumen IV – El Libro de la Educadora. (M. De Echarri, Trad.). Herederos de Juan Gili, Editores.

Hermanas Franciscanas. (2018). ¿Qué es el “Nihil Obstat” y el “Imprimatur”? Recuperado de https://hermanasfranciscanas.wordpress.com/2018/05/06/que-es-el-nihil-obstat-y-el-imprimatur/

IberLibro.com (2006). El Libro de la Esposa. Recuperado de https://www.iberlibro.com/LIBRO-ESPOSA-COMBES-PABLO/32370495265/bd

IberLibro.com (2023). El Libro de la Madre. Recuperado de https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=31734035087

IberLibro.com (2024). El Libro de la Madre. Recuperado de https://www.iberlibro.com/Libro-Madre-Pablo-Combes-Herederos-Juan/31963024148/bd

IL TUFFATORE (2021). El Libro de la Educadora. Recuperado de https://iltuffatore.es/book/combes-pablo-el-libro-de-la-educadora/

Ministerio de Educación Nacional. (1912). Decreto 0670 de 1912 por el cual se dictan algunas disposiciones sobre Escuelas Normales. Recuperado de https://www.mineducacion.gov.co/1780/articles-102442_archivo_pdf.pdf

Museo Pedagógico Colombiano. (s.f.). Hemeroteca digital. Recuperado de http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/hemeroteca-digital/

Órgano de la Dirección de Instrucción Pública. (1912). El Institutor, Año XII (176–177). Recuperado de https://centrovirtual.idep.edu.co/wp-content/uploads/2015/12/El%20Institutor%20176%20-177.pdf

Órgano de la Dirección de Instrucción Pública. (1913). El Institutor, Año XII (189–190). Recuperado de https://centrovirtual.idep.edu.co/wp-content/uploads/2015/12/El%20Institutor%20189%20-%20190.pdf

Todocoleccion (2008).  El Libro de la Esposa. Recuperado de https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos/combes-libro-esposa-1908~x34327564

Todocoleccion (2013). El libro del ama de casa. Recuperado de https://www.todocoleccion.net/libros-antiguos-religion/el-libro-ama-casa-biblioteca-mujer-cristiana-pablo-combes-1908~x475620162

 

[1] Nihil Obstat (Nada se opone) indica que la obra fue aprobada por el Censor de la diócesis, quien, tras la revisión, no encontró ningún error doctrinal o moral. Generalmente, el censor era un sacerdote nombrado por un obispo, cuya tarea implicaba la interacción con el autor hasta asegurarse de que este hubiera corregido su obra de acuerdo con las recomendaciones recibidas. (Hermanas Franciscanas, 2018)

[2] Imprimátur (Imprímase) es la aprobación formal otorgada por el obispo o un superior eclesial para la publicación de una obra con contenidos sobre la fe o la moral. Esta licencia concedía autorización para la impresión, distribución, posesión y lectura. (Hermanas Franciscanas, 2018)

 

 

Pieza del mes de marzo 2026: Los ‘cuadernos de geografía’ y los métodos de enseñanza en las Escuelas Normales Femeninas del siglo XIX: El papel del arte cartográfico, el dibujo, la precisión y la disciplina en la instrucción.

Para el presente mes, hemos seleccionado una pieza ejemplar que consideramos de gran valor patrimonial, histórico y pedagógico. Este elemento refleja los procesos de enseñanza y las prácticas educativas en el ramo de la geografía y la historia adoptados a partir de la expedición del Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870.

Mapa de Boyacá realizado por Carlina Fajardo, Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá, 1881. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Héctor Copete, 2026.

Se trata de un cuaderno de geografía producido entre 1881 y 1882 por Carlina Fajardo, estudiante de la ‘Escuela Normal Nacional de Institutoras de Boyacá’ (actualmente Escuela Normal Superior Leonor Álvarez Pinzón), ubicada en la ciudad de Tunja, quien perteneció a una nueva generación de mujeres que accedieron a la instrucción educativa formal en el contexto de las reformas liberales propuestas por la Primera Misión Pedagógica Alemana a finales del siglo XIX.

Mapa de Inglaterra (sección) realizado por Carlina Fajardo, Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá, 1881. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Héctor Copete, 2026.

Esta institución abrió sus puertas el 5 de mayo de 1875, reglamentada por el Decreto 356 del 27 de agosto 1874, que enunciaba el propósito y los ramos de enseñanza de las Escuelas Normales de mujeres:

Art. 1: se establecerá una Escuela normal de institutoras en cada uno de los estados donde no existe ningún plantel de la misma clase, de conformidad con el presente decreto. […] Art. 3: el establecimiento de tales escuelas tiene por objeto formar maestras idóneas para regentar las Escuelas primarias de su sexo en los estados respectivos. En consecuencia, anexa a cada una habrá una Escuela primaria elemental, donde se ensayarán, para instrucción de las alumnas maestras, los métodos de enseñanza. […] Art. 7: las materias de enseñanza en las mismas Escuelas serán las siguientes: 1. Gramática castellana i ejercicio de composición lectura i recitación: 2. Aritmética i el sistema legal de pesos u medidas. 3. Contabilidad. 4. Elementos de geografía universal i geografía especial de Colombia. 5. Historia de Colombia. 6. Geometría aplicada al dibujo. 7. Nociones de la física, historia natural e higiene; 8. Pedagogía i legislación sobre instrucción pública. 9. Música y canto. 10. Caligrafía. 11. Calisténica [sic]. (Diario Oficial, 1874: N° 3,252)

Bajo las disposiciones del mismo decreto, entre 1874 y 1878, se fundarían otras Escuelas Normales Nacionales Femeninas en los Estados Soberanos de Santander, Antioquia, Magdalena, Tolima, Cauca, Panamá y Bolívar, que junto con el de Cundinamarca y Boyacá, conformaban los Estados Unidos de Colombia.

En este sentido, para la Escuela Normal Femenina de la provincia de Tunja, el presidente del Estado nombró a la señorita Inocencia Nariño como directora, quien inició actividades con 28 alumnas y ejerció sus labores durante diez años. En particular, su nombre toma relevancia, ya que, fue la maestra Nariño, quien evaluó los mapas del cuaderno, como se evidencia en las anotaciones de sus hojas. La directora se destacaba por su rigurosidad académica y disciplinaria, ya que, las alumnas debían cumplir estrictamente con el reglamento establecido, bajo la constante vigilancia de las directivas.

Ahora bien, las huellas de las Escuelas Normales impulsadas por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, se rastrean en las disposiciones de la Constitución de 1821 y otras legislaciones decretadas por el Congreso General de Colombia. Sobresalen dos leyes, la primera Sobre el establecimiento de escuelas de niñas en los conventos de Religiosas; y la segunda Sobre el establecimiento de escuelas de primeras letras para niños de ambos sexos, que autorizó al Poder Ejecutivo: “[…] para que mande establecer en las primeras ciudades de Colombia escuelas normales del método lancasteriano o de enseñanza mutua, para que de allí se vaya difundiendo a todas las provincias.” (República de Colombia, 1821, Artículo 15).

Además, el propósito de la fundación de las escuelas de primeras letras quedó bien definido en las disposiciones de la naciente República, que subrayaban la importancia de la educación como fuente y origen de todos los conocimientos humanos. Por ello, la Ley 1 del 6 de agosto de 1821 consideraba que:

[…] sin saber leer y escribir los ciudadanos no pueden conocer fundamentalmente las sagradas obligaciones que les imponen la religión y la moral cristiana, como tampoco los derechos y deberes del hombre en sociedad, para ejercer dignamente los primeros y cumplir los últimos con exactitud. (República de Colombia, 1821, p. 108).

En este sentido, las Escuelas Normales Superiores –ENS– se crearon no solo con el fin de formar a las nuevas generaciones de ciudadanos para el desarrollo del país, sino también para la edificación del nuevo Estado-nación colombiano.

En la historia de la educación del país, las ENS han jugado un papel fundamental en la formación de maestros: han fortalecido una cultura de reflexión pedagógica a través de la preparación de los maestros en función de las necesidades del país, y han promovido una nueva manera de entender las prácticas educativas, basadas en los principios de “educabilidad, enseñabilidad, pedagogía y contexto” (Noval, 2022, p. 95).

Desde esta perspectiva, una de las principales preocupaciones del gobierno liberal del Olimpo Radical fue la educación femenina. Así, bajo la dirección de la maestra alemana Catalina Recker, se estableció la Escuela Normal de Institutoras del Estado de Cundinamarca –la primera escuela normal para mujeres del país–, puesta en funcionamiento el 11 de octubre de 1872. Posteriormente, en 1874, el presidente de los Estados Unidos de Colombia, Santiago Pérez Manosalva, expidió el ya mencionado Decreto No. 356, que reglamentó la creación y funcionamiento de estas instituciones.

Gracias a estas reformas educativas, la instrucción pública se extendió a las mujeres. En consecuencia, el acceso a procesos de formación idóneos capacitó a las primeras maestras de educación primaria del territorio nacional para la atención de niñas. Asimismo, las habilitó para la dirección de las primeras escuelas elementales y superiores destinadas a la enseñanza y educación de las niñas y las jóvenes.

De acuerdo con los informes de las Juntas de Inspección de instrucción pública primaria de finales del siglo XIX:

La Escuela Normal, como su nombre lo indica, tiene por objeto educar jóvenes que sean la norma o el modelo entre los demás; es decir, preparar y formar Maestros que, por su ilustración y sus virtudes, sean dignos de corresponder a las delicadas funciones que Dios, el Gobierno y la Sociedad les han impuesto. (Anales de la Instrucción Pública, 1889, N° 80)

Consideremos que dos años antes de la creación de las normales femeninas, el Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870 estableció que las escuelas normales debían aplicar los métodos de enseñanza y las mismas materias estipuladas para las escuelas primarias elementales y superiores. Este plan incluyó los ramos de “jeografía jeneral [sic]” e “historia y jeografía de Colombia [sic]”.

Sin embargo, entre 1850 y 1859 se desarrolló la Comisión Corográfica de la Nueva Granada. Un proyecto científico dirigido por el geógrafo militar italiano Agustín Codazzi, que describió al detalle la Nueva Granada, levantó una carta geográfica general, y produjo láminas artísticas y mapas corográficos de cada una de las provincias.

Mesa de Herveo, Ruíz, Tolima, Santa Isabel y gran cráter, realizada por Henry Price, 1852. Comisión Corográfica. Fuente: https://catalogoenlinea.bibliotecanacional.gov.co/client/es_ES/default. Biblioteca Nacional de Colombia, 2009.

Como sostiene Eugenio Barney Cabrera, dicha empresa científica:

[…] encarnó la expresión de la nacionalidad republicana que intentaba nacionalizar su entidad histórica, social y geográfica […], ésta intentó además el conocimiento del hombre y de su economía; […] el grupo de Codazzi investigaba la colectividad; […] profundizó en el ser y en la naturaleza del hombre y de su circunstancia, incluyendo el remoto pasado aborigen.” (como se citó en Biblioteca Nacional de Colombia, 2008)

En esta perspectiva, la Comisión Corográfica tuvo como objetivo fundamental explorar y describir detalladamente el territorio colombiano. Su propósito era claro: tener un mapa corográfico de cada provincia, que caracterizaría la geografía, los recursos naturales, los paisajes y las poblaciones de la República de la Nueva Granada. De esta manera:

La Comisión Corográfica, con su obra cartográfica y sus ramificaciones en la pintura, la botánica y los estudios sociales, constituyó, sin lugar a dudas, la empresa científica y de progreso material de más vastas dimensiones emprendida en Colombia con anterioridad al siglo XX. […] (Sánchez, 2000, p. 7)

Igualmente, Manuel Ancízar, secretario de tan ambicioso proyecto científico, literario y artístico, señalaba la importancia de aquellos trabajos en relación con los objetivos de progreso material y desarrollo de la nación: “educación, industria, caminos, inmigración, son faces de una sola necesidad nacional, y elementos correlativos e inseparables del progreso” (Ancízar, s.f., como se citó en Sánchez, 2000, p. 5)

Este interés por redescubrir la nación y llevarla por sendas de modernización y civilización, encontró fundamentos en el aparato educativo a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Esto fue posible porque se impartían estudios y conocimientos geográficos a las institutoras de las Escuelas Normales. De este modo, los rudimentos de la geografía –como ramo de instrucción oficial–, formaron la idea de espacialidad, población y ciudadanía, así como los principios para el reconocimiento de las fronteras territoriales y la representación del Estado-nación. Posteriormente, esta se constituiría como disciplina escolar.

E. Towgood Fine (marca de agua), 1881. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Paula Calderón, 2025.

Con respecto a su materialidad, el cuaderno cuenta con papel de escritura fabricado para el uso de plumas de tinta. Llama la atención que, al ubicar una fuente de luz directa sobre sus hojas, se identifica la marca de agua ‘E. Towgood Fine’. Esta inscripción pertenecía a ‘Edward Towgood & Sons Ltd.’, una empresa industrial de Sawston que se consolidó como una de las principales productoras británicas de papel de alta calidad durante el siglo XIX y parte del siglo XX.

Britannia (marca de agua), 1881. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Paula Calderón, 2025.

La exploración del cuaderno permitió descubrir dos tipos más de papel. El primero tiene el escudo distintivo de la marca de agua ‘Britannia’, símbolo asociado con el “papel de contabilidad color crema” –un producto impulsado por el espíritu de la Revolución Industrial y la creciente necesidad de llevar libros de registro contable durante el siglo XIX–. El segundo consiste en un conjunto de hojas en blanco, fabricadas con un papel más delgado que no lleva marcas de agua.

Britannia Watermark, realizada por E Amies & Son, 1924. Fuente: modernistreviewcouk.wordpress.com. Fotografía: Simon Barcham Green, 2011.

En su Cuaderno de Geografía, la alumna Carlina Fajardo –entre 1881 y 1882– no solo registró la cartografía de algunas regiones colombianas, sino que también incluyó mapas de otros países, realizados a ‘mano alzada’ (una técnica de dibujo que no utiliza instrumentos de precisión). Por ello, resaltamos su belleza y valor visual, ya que esta compilación de mapas constituye una pieza escolar de notable calidad artística y estética.

Cada mapa está rotulado con caligrafía técnica y presenta las fronteras territoriales, los accidentes geográficos (cadenas montañosas, valles), los sistemas hidrográficos (ríos, cuerpos de agua), la cuadrícula de meridianos y paralelos, y las coordenadas. Estos detalles fueron trazados con pluma y tinta, e incluyen colores aplicados mediante la técnica de la acuarela. Además, sus páginas conservan manchas y pequeños cortes, huellas propias de la producción y uso de un material escolar de su época.

Mapa de Nigricia examinado por la directora de la Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá Inocencia Nariño, 1881. Nótese las anotaciones “Usted no adelanta nada – Compare este de hoy con el Perú del año pasado; haber que diferencia (que debe ser bien notable) encuentra en cuanto a mejora. Pero no hay peor sordo que el que no quiere…”. [Mapa]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Héctor Copete, 2026.

Los mapas fueron directamente revisados por la directora Inocencia Nariño y todos dejan ver apreciaciones evaluativas, entre ellas: “Esto está feo”, “Los anteriores mapas estaban mejores” o “muy bueno”. Valoraciones que demuestran el proceso de formación continuo en el ramo de Geografía, así como el estricto nivel de exigencia en la Escuela Normal Nacional de Institutoras de Boyacá.

Respecto a los exámenes obligatorios para las alumnas y la importancia de estos cuadernos en las Normales de la época, son pertinentes dos informes publicados en 1875: el primero, en la Conferencia General en la Escuela Normal nacional de Institutoras; y el segundo, en los Exámenes y Certámenes de la Escuela Normal nacional de Institutoras de Bucaramanga. En estos espacios, las maestras en formación exhibían sus trabajos de dibujo y caligrafía. En particular, se registró que:

[…] Las alumnas fueron examinadas durante quince minutos en cada materia. […] se presentaron los trabajos de dibujo y escritura de las alumnas. Por la comparación que se hizo entre los primeros y los últimos cuadernos de escritura se vio que […] han hecho progresos notables. Entre los trabajos de dibujo (paisajes y mapas del Estado de Santander), sobresalen los de las señoritas Mercedes Figueroa, Vicenta Arenas, Ana Dolores Martínez, Carmen González, Chiquinquirá Carvajal y Paulina Mutis. (La Escuela Primaria, 1875: Nº 154)

Cabe aclarar que el tiempo de producción del cuaderno coincide con las reformas educativas propuestas en 1872 por el equipo de maestros de la primera Misión Pedagógica Alemana, que influyó en la adopción oficial del sistema educativo y las ideas pedagógicas de Johann Heinrich Pestalozzi. Con respecto al método de enseñanza, el Decreto por el cual se reorganiza la Instrucción pública primaria en el Estado de Santander (1886), estableció que:

El sistema de enseñanza será el de Pestalozzi, y los Maestros al dar sus lecciones deben esforzarse a todo trance en que ellas abarquen la Instrucción y la Educación propiamente dichas, o, en otros términos, que los niños, además de adquirir conocimientos científicos, desarrollen armónica y uniformemente sus facultades intelectuales, sus sentimientos y sus fuerzas orgánicas. (Artículo 12)

En relación con la enseñanza de la geografía y el desarrollo de percepciones sensoriales, Pestalozzi (1819) en “Cartas sobre educación infantil” sostenía que:

[…] el dibujo de los mapas es un ejercicio que no debe olvidarse en ninguna escuela. Proporciona la idea más exacta de la extensión proporcional y de posición general de los diferentes países; da una noción más clara que ninguna descripción y deja en la memoria la impresión más permanente. (p. 99)

Según el método objetivo pestalozziano, una persona que dibujaba con exactitud lo observado directamente en la naturaleza “[…] se formará de los objetos corrientes una impresión más correcta que otro a quien nunca han enseñado a mirar bien lo que ve para saberlo reproducir en un dibujo” (Pestalozzi, 1819, p. 97). De acuerdo con él, la enseñanza de la geografía requería el contacto directo entre el alumno y la naturaleza –mediante el desarrollo de excursiones–. Asimismo, impulsaba el uso de materiales atractivos para que el ejercicio de dibujar mapas se transformara en una experiencia educativa que generara mayor deleite.

Cuaderno de geografía realizado por Carlina Fajardo, Escuela Nacional de Institutoras de Boyacá, 1881–1882. [Fotografía]. Fuente: Museo Pedagógico Colombiano. Fotografía de Norman Gil, 2025.

El Cuaderno de Geografía de nuestra colección constituye un valioso testimonio histórico que permite recuperar los procesos formativos de las maestras en la segunda mitad del siglo XIX y la adopción de las metodologías pedagógicas más adelantadas de la época.

La preservación y difusión de este tipo de piezas contribuye a la misión del museo, debido a que no solo mantiene viva la memoria de las prácticas y objetos escolares del pasado, sino que también busca que los visitantes recuerden sus experiencias educativas y reflexionen sobre la evolución de los materiales didácticos y su influencia en la construcción del conocimiento.

El Museo Pedagógico Colombiano salvaguarda y exhibe un amplio acervo cultural en relación con la historia, la memoria, y las prácticas educativas y pedagógicas. Entre sus colecciones, se conserva el Cuaderno de Geografía de finales del siglo XIX, otros objetos de la enseñanza de la geografía; objetos para la instrucción de otras disciplinas escolares; material Montessori; juegos y juguetes; manuales y textos escolares; y archivos documentales y bibliográficos.

Convocamos a la comunidad de la Universidad Pedagógica Nacional (estudiantes, egresados, investigadores, docentes y personal administrativo), a miembros de colectivos pedagógicos y al público interesado, a visitarnos en el Centro Cultural ‘Paulo Freire’ de la universidad, ubicado en Bogotá en la calle 72 N.º 11 – 86 (Edificio ‘E’).

Igualmente, los invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales. Facebook: https://www.facebook.com/museopedagogicocolombiano/; Instagram: https://www.instagram.com/museopedagogicoupn/?hl=es; y a explorar nuestra página web: http://museopedagogico.pedagogica.edu.co/ para visualizar y compartir nuestros contenidos.

 

Palabras clave: Escuelas Normales Nacionales Femeninas; Formación de maestras; Geografía; Historia; Comisión Corográfica; Pestalozzi; Primera Misión Pedagógica Alemana; Enseñanza de la geografía; Dibujo de mapas; Museo Pedagógico Colombiano.

 

Autoría: Paula Andrea Calderón Huertas – Estudiante del Programa en Pedagogía. Revisión y corrección de estilo:  Museo Pedagógico Colombiano.

 

Referencias: 

Anales de la Instrucción Pública en la República de Colombia. (1880-1890). periódico oficial destinado al fomento y a la estadística de los establecimientos de enseñanza pública. Imprenta de Echeverría hermanos, Bogotá.

Biblioteca Nacional de Colombia. (2008). Exposición virtual: La Comisión Corográfica, Aporte interdisciplinario para el mundo. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/exposiciones/Exposicion?Exposicion=La%20Comisi%C3%B3n%20Corogr%C3%A1fica

Biblioteca Nacional de Colombia. (2020). Recurso digital: Mapeando Colombia: la construcción del territorio. Bogotá. https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/colecciones/biblioteca-digital/mapeando/Paginas/capitulocinco.html#!

Bill Blake Heritage Documentation. (2017). Heritage statement: The Marven Centre – formerly Spicers Theatre, Sawston Village College. https://sawstonvc.org/wp-content/uploads/2021/09/Spicers-Theatre-Heritage-Statement-Final.pdf

DIARIO OFICIAL (1864-1886), Diario Oficial de los Estados Unidos de Colombia, Año I – Nº 1 a Año XXII – Nº 6,756. (1874, agosto 27). Sobre establecimiento de Escuelas normales de mujeres. (Decreto 356 de 1874). Diario Oficial, 1874: N° 3,252.

Gaceta de Santander. (1886). Decreto por el cual se reorganiza la Instrucción pública primaria en el Estado de Santander. Art. 12. Archivo Histórico Regional de Santander – Universidad Industrial de Santander.

Gil, D., Sandoval, S. (24 de octubre de 2011). Escuela Normal Superior Leonor Álvarez. Colegios de Tunja. https://colegiostunja.blogspot.com/2011/10/escuela-normal-superior-leonor-alvarez.html

González Saavedra, A. (2020). Enseñanza de la Geografía en Colombia. 1825-1869. Doctorado Interinstitucional en Educación. Universidad del Valle. https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/server/api/core/bitstreams/ffb191b5-fc46-416e-81fb-c12868dbaec0/content

Herrera Casilimas, G. E. (2021). Las escuelas normales colombianas y la pedagogía: trayectorias históricas        de        una      relación           (1821-1950).   Praxis Pedagógica, 108-139. https://revistas.uniminuto.edu/index.php/praxis/article/view/2364/2755

Noval, Pedraza, C. (2022). Escuelas Normales Superiores “Experiencias pedagógicas en tiempos de pandemia”. Editorial UPTC. https://doi.org/10.19053/9789586606257

Pestalozzi, J. (1988). Cartas sobre educación infantil. Madrid, España: Editorial Tecnos, S. A.

República de Colombia. (1821). Ley sobre el establecimiento de escuelas de primeras letras para niños de ambos sexos. Art. 15. 6 de agosto de 1821 (Colombia).

República de Colombia. (1821). Leyes de la República de Colombia 1821. Colección de Leyes dadas por el Congreso Constituyente de la República de Colombia. Biblioteca Nacional. Bogotá.

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The Modernist Review. (2024). Echoes of childhood: The Hogarth Press, the Hyde Park Gate News and Virginia Woolf’s material legacy. https://modernistreviewcouk.wordpress.com/2024/08/26/echoes-of-childhood-the-hogarth-press-the-hyde-park-gate-news-and-virginia-woolfs-material-legacy/